Conexiones

Un blusero más en esta selva de cemento… llamada Santiago de Chile.


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En los Ojos del Cambio

Uno de los elementos que permanentemente me llaman la atención, y que asocia directamente lo educativo y lo social, pasando por lo biológico en alguna medida, es el comportamiento que las personas tienen en relación a los otros, en forma de externalizar sus vidas, vivencias, emociones y afectos. Desde los núcleos familiares, existen ciertos códigos que están presentes de forma transversal, ya sea desde la más rica a la más pobre, sea que viva en las grandes ciudades o en las zonas más apartadas del país, y ésta se asocia a la forma en la cual somos capaces de vincularnos con los demás, que más allá del contexto existente, está en cierta manera definida como un elemento propio del ser humano.

Somos una especie intrínsecamente gregaria, social, que interrelaciona y combina sus elementos internos en proyección con la interacción que tenemos permanentemente y a diario con otros seres humanos. Nos definimos claramente desde los demás, y junto con ello, construimos nuestra estructura emocional, afectiva, psíquica y motivacional. Pero en tiempos de alta tecnología, de una aldea global que nos comunica en tiempo real con millones de personas (para los afortunados con acceso a dicha tecnología, dicho sea de paso), con una irrupción casi demencial de las redes sociales, en las cuales se expone la vida completa de los sujetos, con el afán de lograr alguna valoración positiva que alimente un ego probablemente débil y con una autoestima baja, se posiciona de una manera incierta, la forma en la cual convivimos las personas diariamente.

Sin duda alguna, existen elementos propios de estos tiempos, que nos llevan a analizar el escenario que actualmente tenemos para una gran parte de la población. Por un lado, una educación de mala calidad, tanto para los más ricos como a los más pobres. Pero cuando digo mala calidad, hago referencia a esa demencial estructura y arquitectura educativa que tiene por foco la lecto-escritura y el razonamiento lógico-matemático, que desprecia lo emocional y afectivo, lo valórico, y que solo se rige por pruebas estandarizadas y objetivos independientes del contexto del ser humano que está aprendiendo en las aulas. Eso, sin duda marca un par de generaciones que hoy en día, no son capaces de razonar y reflexionar el mundo que viven, son manipulables, manejables como jamás en la historia moderna. Una sociedad de masas que a diferencia de los siglos XIX y XX, no es solo la más pobre, sino que abarca de forma completa a todos los estratos sociales de la sociedad.

Por otro lado, qué duda cabe que el shock de la tecnología y el conocimiento en sociedades que carecen de marcos adecuados para la readecuación de esos abruptos cambios, generó que los individuos simplemente se instrumentalizaran a partir de los distintos mecanismos de comunicación existentes. Prueba de ello es que muchos adultos se acostumbran a creer ideas erróneas como que su hijo(a) de 5 años es altamente inteligente, porque desbloqueó su celular (cosa que en realidad, es solamente acertar un patrón determinado y que puede ser probabilísticamente calculado). Ello, sumando a que éstas generaciones sometidas a los sistemas escolares antes señalados, perdieron los elementos tradicionales de formación parental, y que por tanto, carecen de herramientas básicas de crianza. Una situación que en tiempos actuales, se torna francamente dramática en algunos sectores y lugares.

Finalmente, es claramente importante como tercer aspecto, que estamos en tiempos donde la modernidad ya no responde a los desafíos y cambios sociales que el siglo XXI demanda. Algunos le llaman “postmodernidad”, a este momento de intenso cambio y apego a todo aquello que nos permita sobrellevar este “huracán” de transformaciones, en todas las áreas y sectores. Hemos dejado de creer en los demás, la pérdida de confianza es enorme en ciertas sociedades, pero a la vez nos unimos a campañas mediante internet, que evidencian cierta empatía global que sorprende cada día más. Somos una sociedad de contradicciones, como la vive un adolescente que está rumbo a ser un adulto. Exigimos libertad y autonomía (aunque para muchos, se sustenta en una visión filosófica de los siglos XVII y XVIII), pero somos incapaces de tener una vida privada, ventilando cada instante y momento personal a través de diversas plataformas de redes sociales. Personas que necesitan de la aprobación de los demás para redefinir su auto concepto y autoestima, pero que hablan de luchar por lo privado y su metro cuadrado.

Son tiempos violentos. Son tiempos extremos. Pero en donde las personas necesitan refugiarse en aquello que pueda darles la mínima seguridad para afrontar los cambios y desafíos existentes. Algunos, serán arrastrados por este “shock” como diría Toffler, pero habrán otros que forjen nuevos caminos y senderos del desarrollo humano.

Quiero creer, y en realidad es una mesura amparada en los procesos humanos que han ocurrido en los últimos siglos, que la especie humana está encontrando su camino en el cosmos. Quizás, y es muy probable, ni mi generación ni la siguiente, sea capaz de visualizar el futuro que la especie y la sociedad tengan. Probablemente no seamos capaces de adivinar ni remotamente lo que viene, pero si hay algo que tengo la certeza, es que todo lo que estamos viviendo y experimentando hoy en día, redefinirá para siempre a la especie humana, ya sea para bien o para mal.


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Educación y Neurociencias: ¿Puentes a una tierra desconocida?

Durante los últimos días, he estado profundizando bastante sobre una de las inquietudes que durante éstas semanas me ha venido a la mente reiteradamente, y es esencialmente sobre cómo podemos establecer una conexión entre los elementos que definen la neurociencia cognitiva y la educación, más aún cuando el proceso de enseñanza-aprendizaje, está determinado por aspectos tanto macro como micro en lo que hace referencia a que el aprendizaje está asociado a factores sociales, culturales y socioeconómicos. El acto de aprender, sin duda alguna se halla en la generación de conexiones neuronales nuevas, duraderas y que se almacenan en la memoria de largo plazo del cerebro, mediadas por el sistema DAS ( Deseo – Acción – Satisfacción). Sin embargo, a este nivel (escala micro), los elementos que permiten la comprensión de los fenómenos presentes, están marcados por procesos neurobiológicos y químicos, determinados por interacciones entre regiones del cerebro, de forma modular, accionando diferentes procesos y que generar las condiciones para que de forma consciente, podamos generar el acto de aprender como seres humanos. Ahora bien, al subir de nivel, a algo que podemos llamar como “escala meso”, encontramos (creo yo), las manifestaciones locales de lo anterior, como el aprendizaje por observación o imitación a través de las neuronas espejo (pienso en la teoría de aprendizaje de Bandura), todavía a escala inconsciente, generando el escenario para un aprendizaje más consciente y socialmente amplio, lo que llamo “escala macro”. Es acá donde ya entran en juego la psicología y la educación, e incluso en niveles más altos, la sociología, cuando hablamos de las interacciones en el conglomerado social existente.

No lo sé bien, pero creo que esto se asemeja mucho a la comprensión de fenómenos físicos desde una mirada relativista o desde la mecánica cuántica. Sabemos que para escalas pequeñas, las leyes de la mecánica cuántica son adecuadas, no así la relatividad general; asimismo, para escalas astronómicas la relación es inversa. O de alguna manera, lo que James Clark Maxwell vió en el siglo XIX como un sólo fenómeno al mirar las leyes de la electricidad y el magnetismo. De igual manera, creo que el “aprendizaje” y en especial el “aprendizaje significativo” (Ausubel), tienen mucho que ver con un tema de “escalas”. El entendimiento del fenómeno según la “escala” respectiva, puede darnos buena luz para su comprensión interrelacionada. El aprender no es reducible a las teorías de aprendizaje psicológicas o a los diversos postulados de la teoría pedagógica, por que el ser humano tiene escalas o dimensiones operativas, desde lo genético a los comportamientos externos, medibles y evaluables.

La pregunta que me surge entonces ante ello, es como establecer un enfoque sistémico-integral del proceso de aprendizaje, que permita asociar y vincular las disciplinas de la neurociencia cognitiva, pedagogía, psicología y sociología, en una escala respectiva desde lo micro a lo macro. Ese es el desafío realmente. Por ahora, no lo sé, pero buenas luces he tenido a través de los profesores Donna Coch de la Universidad de Dartmouth, en Estados Unidos, como además Daniel Ansari, de la Universidad del Oeste de Ontario, en Canadá, quienes han trabajado en este campo epistemológico y de interdisciplinaridad en los últimos años.

Más preguntas surgen y cada vez menos respuestas….

Por ahora, una sugerencia al respecto:

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Ignorantes

Este año hemos recibido variada información desde diversas agencias y entidades, respecto al sistema educativo de Chile, tanto en cuanto a desempeño de nuestros estudiantes, como además en cuanto a habilidades y competencias de nuestros adultos, los cuales fueron criados y educados bajo el modelo que Chile presenta desde la dictadura militar de fines del siglo pasado.

Tres importantes evidencias tenemos a disposición desde junio pasado, partiendo con la entrega de los datos de PIACC 2015 (Programme for the International Assessment of Adult Competencies) de la OCDE (http://www.oecd.org/skills/piaac/), las cuales miden las habilidades, competencias y destrezas de los adultos en las áreas de comprensión lectora, matemática y resolución de problemas en ambientes digitales. Los resultados para Chile fueron realmente lamentables, tenemos una población adulta con muy bajas habilidades y competencias en elementos básicos para el siglo XXI, como la comprensión lectora o la resolución de problemas simples (http://www.oecd.org/skills/piaac/EVIDENCIAS%20PIAAC%20FINAL.pdf), incapaz de reflexionar y de desarrollar un pensamiento crítico dado, pero que sin embargo lo más preocupante de todo, es que cuando uno mira los datos por grupos socioeconómicos, puede observar que los profesionales del decil más rico, no tienen las habilidades y competencias de una persona promedio de la OCDE con enseñanza media cumplida. Esa evidencia, es profundamente significativa, ya que tenemos una sociedad en la cual nuestras élites son ignorantes y carentes de los elementos sofisticados para liderar un proceso de transformaciones y cambios sociales y políticos. El panorama para los grupos socioeconómicos más bajos, es francamente desolador.

El siguiente gráfico representa el punto anterior, en comparación con las principales economías en desarrollo:

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Otros de los elementos relevantes a este panorama descrito, fue la entrega el pasado mes de noviembre, de los datos de la prueba TIMSS 2015 ( Trends in International Mathematics and Science Study) de la IEA (http://timssandpirls.bc.edu/), la cual se focaliza principalmente en medir aprendizajes en Matemática y Ciencia en educación primaria (básica, en el caso de Chile), con resultados discretos y bajos en general. Hay sin duda algunos datos alentadores, sobre todo de trayectorias y equidad de género en 4º Básico, pero que ya en 8º se amplían las brechas (http://archivos.agenciaeducacion.cl/TIMMS_presentacion_BAJA.pdf). Seguimos teniendo una población de estudiantes con serias falencias en competencias y habilidades científicas y matemática, y que permiten tener una idea de su camino como futuros adultos, agregando a ésto lo visto anteriormente por PIACC 2015.

Los resultados de Chile en TIMSS 2015 fueron los siguientes:

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Mientras que para 8º Básico…..

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Y finalmente en Ciencias….

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Pero esto no termina acá. Hace pocos días, se entregaron los resultados de PISA 2015 (Programme for International Student Assessment) marcada por el escándalo en Argentina y la posible manipulación de las muestras en capital federal (Buenos Aires), y además por el destacado lugar que tuvo Portugal en dicha medición (Eso da para otra columna).

Más allá de eso, los resultados de PISA 2015 para Chile, en sus área de Matemática, Comprensión Lectora y Ciencias, muestran que los resultados fueron bajos y exceptuando Comprensión Lectora, bastante paupérrimos y mediocres. Solamente Lenguaje experimentó un alza significativa en cuanto a la medición anterior. En datos de equidad de género y datos socioeconómicos siguen mostrando niveles muy por debajo de los países de la OCDE, siendo llamativo que si tomamos el 5% de los mejores resultados de Chile, comparándolo con los otros países de la OCDE, seguimos en los últimos puestos determinados. Que quiere decir esto, que tanto la educación pública como privada, muestra resultados bajos y mediocres, consistente con lo hallado en PIACC 2015. Un panorama sombrío para Chile.

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En este gráfico, podemos notar que la varianza de aprendizajes se explica dentro de la escuela (50%) más que entre escuelas (31%). Un elemento no menor sin duda.

Así cerramos el año 2016 con un sombrío panorama, y que viene nuevamente a confirmar un panorama que ya sabemos y conocemos. Ninguna receta, técnica o metodología resolverá este problema, el cual es profundo al sistema educativo de Chile, y que independiente del sector que sea, público o privado, la mala educación es transversal en la sociedad. De esta forma, el desarrollo país es cada vez más lejano y difícil.


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Equidad de Género: Y la educación cuando?

Hace un par de días, se conoció la horrible noticia de una joven asesinada en el patio de un colegio y enterrada en extrañas circunstancias, por un hombre de paradero recientemente conocido, y que se suma a la lista de mujeres asesinadas durante este año en Chile. Los femicidios responden como uno de los actos más bárbaros y atroces que pueden suceder, y que son propios de una enfermedad grave que nuestra sociedad vive: la desigualdad e inequidad de género. Junto con la enorme tragedia que ocurre en materia de infancia y pueblos originarios, la mujer sufre constantes vejámenes y abusos de múltiples partes, sectores y grupos socioeconómicos. Es en este sentido, que cabe la pregunta vinculante sobre lo que a nivel educacional y como sistema educativo, estamos haciendo para combatir este flagelo.

Nuestro sistema educativo es un reproductor de la desigualdad que existe en Chile, de sus patrones sociales y culturales dados. Esto ya lo decía hace algún tiempo Bourdieu. Y claramente, también ocurre a nivel de inequidad de género.

Desde el foco de instrumentalización del rendimiento escolar, el género se reduce a que niños tienen mejores puntajes que niñas en matemática, y que es al revés en lenguaje. También algo semejante sucede en ciencias. En el aula, tenemos que diversas tareas son segmentadas por el género, que dista mucho de una visión inclusiva y diversa, y que apunta a una competencia entre los géneros, más que un trabajo cooperativo dado.

Mientras tengamos un sistema educativo que apunte a que los estudiantes solamente se adapten a un sistema social dado, en vez de cuestionarlo y criticarlo, seguiremos con una visión en la cual el hombre tiene supremacía sobre la mujer, relegándola a un segundo plano. Debes construir un camino social, desde la educación, en la cual los hombres y mujeres trabajen cooperativamente, en donde ni uno ni el otro esté por sobre, sino que en sus diferencias y semejanzas, pueden construir un camino de integridad y valor social. Los países nórdicos pueden darnos buenas lecciones en ese sentido.

No es casualidad que todos los países con altos índices de desarrollo humano, crecimiento y riquezas, son países con alta inclusión, equidad de género, y plenos derechos sociales y laborales. No es posible que una mujer en mismo trabajo que el hombre, gane 40% menos, por el solo hecho de ser mujer.

La educación puede hacer mucho para la equidad social, pero para eso, debemos cambiarla completamente, y eso ya, es un enorme desafío.


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AFI: Una verdad incómoda

Durante esta semana, más de 289 mil estudiantes rendirán como cada año, la Prueba de Selección Universitaria (PSU) con el anhelo de tener un buen puntaje y así acceder a las vacantes de las universidad adscritas al proceso de selección, tanto públicas como privadas. Sin embargo es lamentable que todo este proceso, ya esté condicionado de antemano, o como se dice en la jerga política, ya esté “cocinado”. Ésto, por que de acuerdo a DFL Nº4 de 1981, son 27.500 estudiantes los “mejores” del sistema escolar, que poseen los mejores puntajes en las pruebas de Lenguaje y Matemática, los cuales son para las Ues, verdaderos botines de ingreso extra a disputarse, y que este año, por primera vez se puso en duda su continuidad.

Quienes más han criticado la medida de reducir o eliminar el AFI han sido precisamente los planteles privados, quienes captan un buen % de estudiantes en el rango anterior, ya que dichos puntajes vienen en su mayoría de establecimientos particular subvencionado o pagado, lo que no es sorpresa, ya que correlaciona PSU con GSE en .98. Esta crítica la sustentan en el hecho que dichos recursos los usan para becas, ayudas y la mejora del sistema de educación superior. Esto, es completamente falso.

Según el reciente ranking de Times Higher Education 2015 (https://www.timeshighereducation.com/world-university-rankings/2015/world-ranking) las universidad chilenas simplemente no existen a nivel internacional. Claro, a nivel local, hacen gala tradición, seriedad, compromiso, pero en general, solamente les interesa un solo foco: dinero. Nada de ser puntales del desarrollo país. Son simplemente “Centro de Capacitación Superior”.

El AFI es un elemento regresivo, segregador y nocivo para la Educación del país, y es hora de terminarlo de una vez, y redistribuir los recursos a nivel basal de las Ues públicas. Esto es más justo y adecuado que poner a “competir” a los planteles, por un hueso establecido hace más de 30 años.

El tiempo ya ha dado su dictamen: El AFI debe terminar.

 


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Radiografía del Charlatán Educacional

Por Javiera @jatenas , Nico @nicoschongut y Carlos @CarlosRuz_F

El charlatán educacional o iactator pedagogus grandiloquus como los definía Cicerón en el siglo IV DC, es un personaje inmerso en el mundo de la educación desde el inicio de los tiempos, es más, se han encontrado frases inspiradoras sobre educación en la cueva de Altamira en las cuales el charlatán le dice a los profesores de la prehistoria cómo deben enseñar a cazar mamuts siendo ellos los primeros vegetarianos de la humanidad.

Dicen los libros de historia, que en la magna Grecia los filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles eran repelidos del ágora a piedrazos por los chalatanes gurúes del conocimiento, argumentando que ellos no tenían un blog, ni suficientes seguidores en twitter, ni eran CEO de una empresa de tecnología educativa y por lo tanto, su filosofía y pedagogía no era válida al no poder demostrar liderazgo en el área.

En la época de los Romanos las cosas cambian (un poco) el iactator pedagogus grandiloquus es reconocido con una medalla al imperio romano por el Calígula, el cual, ante varios intentos fallidos de pasar Octavo básico, decide decapitar a los pedagogos titulados de la Universitas Románica Rómulo et Remo y emplear a los charlatanes en la sede oficial de Campus telluris con condición de que velaran por hacer ver al emperador como el ser más brillante del planeta.  Nerón, convencido de que el modelo de carrera docente impuesto por Calígula era efectiva, estableció el primer curriculo de la historia donde no se enseñaba educación cívica, solo latín básico, a contar hasta 200 y a correr cincuenta vueltas al coliseo escapando de un gato o un león dependiendo de la edad del estudiante, esta reforma es conocida como Panem et Circenses.

Para demostrar lo rígido de la selección docente, Nerón decide que al comenzar la carrera profesional los egresados de pedagogía competían con los gurúes en educación, escapando de los leones en el circo máximo provistos de un iphone 3 y así optar a dos categorías: minister (poca cosa) o magister (maestro), pero como el emperador había repetido tres veces segundo medio, confundió el orden los términos y como nadie atrevió a contradecirlo, hasta el día de hoy usamos estos conceptos al revés. Quienes lograban más likes y RTs mientras escapaban de los leones podían dar keynotes frente al emperador y los Patricios y eran nombrados minister, los pocos que sobrevivían, eran mandados a una escuela básica municipal donde debían educar a los hijos de la plebe por dos chauchas (la moneda oficial de aquel tiempo)

La historia avanza, Asterix y Obelix intentan implementar el primer acuerdo educativo en Europa, pero no resulta porque los Vikingos nunca llegaban a las reuniones, los iberos insistían  en que su jamón era mejor, los germánicos estaban concentrados en que los helénicos les pagaran los dracmas que les debían y los romanos se distraían fácilmente, y todo terminaba en una gran orgía, la cual sienta las bases de la unión europea, pero eso es harina de otro costal.

Durante la edad media, aparecen los libros porque apenas quedaban piedras disponibles, así el charlatán empezó a escribir libros de autoayuda y de pedagogía para engatuzar a la nobleza, el clero y por default al vulgo, así los charlatanes se asocian en editoriales educativas y manejan ahora cuentas corporativas de twitter y facebook creando ONGs para promover su modelo educativo e imponer sus reglas del juego en las cortes del Rey de turno. Para aclarar, el charlatán se diferencia en esta época del arlequín porque no hace reír a nadie y porque pasa todo el día en twitter hablando de la importancia del social media en las aulas y del personal branding.

Los periodos de tiempo sucesivos son de los que no me acuerdo muy bien, esos entre las cruzadas y la revolución francesa donde la mayoría de los hombres pasaban unos cuantos años fuera de casa reconquistando tierra santa, perdidos en un barco con rumbo al nuevo continente (que no sabían que existía porque aún estaba vigente el Panem et Circenses), y cortando cabezas de monarca, los únicos hombres que no iban a la guerra o a la conquista eran los minister y los charlatanes, a los cuales los españoles describían como “el tonto e’l pueblo” así tenían tiempo para discutir el futuro de la educación en las cortes. Es ahora cuando el charlatán decide incluir en su bio de twitter y linkedin la palabra de líder.

Pasan los siglos y el charlatán sigue sentado a la diestra o siniestra del mandamás de turno. Actualmente, el charlatán se detecta porque si bien nunca estudió pedagogía (es normalmente ingeniero, periodista, economista e inclusive se han visto algunos homeópatas) cree que puede decirles a los maestros cómo enseñar, cree que puede imponer su visión del currículo por tener un posgrado en alguna universidad anglosajona y, como es chanta pero habla bonito, logra convencer a las masas de que tiene razón, que los estudios científicos y las ciencias sociales no merecen ser escuchadas, que para eso tiene un blog y da charlas en los TED talk.

Como Dios los cría y el diablo los junta, estos se organizan en asociaciones sin fines de lucro (tienen suficiente dinero porque tienen trabajos que les pagan como la gente) las cuales insisten en que los pedagogos deben escucharles y aprender de ellos, creando instancias que les permiten desarrollar el Panem et Circenses 2.0, encantando a las serpientes (aka los poderosos de turno)  que cinco años de universidad y un título no sirven para enseñar si no se arrodillan ante su saber, y por ende, merecen seguir ganando dos chauchas (la moneda actual).

El charlatán actual tiene un lindo apellido (es descendiente de los charlatanes de la europa medieval y romana), en sus bios se autodenominan líderes, expertos, tienden a usar citas grandilocuentes, y se enojan si los profesores ejercen su derecho a huelga, invocando a los emperadores para que los condene a la muerte en el circo máximo.  El charlatán sufre de verborrea mediática, usa todas las redes sociales disponibles y como es ególatra y se alimenta de helio, tiende a tener selfies y retratos. El charlatán moderno jamás nunca va a publicar en revistas científicas, le teme a los escolásticos los cuales son su némesis por lo que ama humillarlos públicamente cuando puede, intentando convencer que los que osan tener un doctorado en alguna disciplina científica tampoco están tan capacitados como ellos para enseñar en las universidades.

Para ser más creíble, el charlatán maneja su marca personal y la de sus amigos, promueve la vida sana, recordándonos a todos que es un buen runner porque desciende de los que sobrevivieron al león y por ende, les parece normal encarar de manera agresiva y burlesca a quienes osen cuestionarlos. Están a la moda educacional de turno, pero sobretodo, siguen perpetuando el sistema de las dos chauchas para los maestros mientras ellos, lucran dando charlas y asesorando a los ministros y peor infectando al parlamento, en fin, les dejamos un mono de palitos para que usted mismo identifique a su charlatán o si quiere, pueda convertirse en uno, le aseguramos que no va a tener problemas para llegar a fin de mes.

Expertos en Educación


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Caracterización de la Sociedad del Conocimiento y el Rol del Docente en la Educación en el Siglo XXI

Nuestro mundo, está en una etapa crucial de su existencia. Luego de un siglo XX muy duro, lleno de cambios, de crueles guerras y conflictos, nos enfrentamos a un cambio paradigmático jamás visto antes. A principios del siglo XX, la sociedad occidental celebraba el determinismo y el fin de la ciencia y el conocimiento, pero todo eso cambió. Con el advenimiento de la segunda revolución industrial, del desarrollo tecnológico de postguerras, el mundo pasó a incrementar de forma dramática la información y el acceso a ella. Comenzó un proceso de democratización y de apertura de contenidos, y eso hizo que nuestra realidad y vivir, fuese diferente.

 

En este proceso de cambio, la Educación también se enfrentó a enormes desafíos. Desde una perspectiva global, pasamos de la escolarización universal, de alcanzar una cobertura amplia, con un cierto guiño a los requerimientos de la sociedad industrial de la época, en donde el conocimiento radicaba en unos pocos, en la escuela y maestros, en ese sentido, es clarificador que “Construida sobre el modelo de fábrica, la educación general enseñaba los fundamentos de la lectura, la escritura y la aritmética” (Toffler, 1979) a un momento en el cual, hacia fines del siglo, la información vivió su propio “Big Bang” con el advenimiento de Internet y las nuevas tecnologías. El mundo post Guerra Fría, cambió nuestra mirada social, política y económica. La Educación viviría también el más grande desafío en toda su historia, el paso de la carencia de información, a una sobreinformación en todos los sectores. Y en ese sentido, el devenir desde una Sociedad de la Información hacia una Sociedad del Conocimiento, implicaría grandes cambios y desafíos, que nos llevan a cuestionarnos y plantearnos, los objetivos y roles, que los docentes deben tener en este nuevo siglo de las luces.

 

Es por lo anterior, que es importante indicar algunas características propias de esta Sociedad del Conocimiento, una vez que ya hemos comprendido como hemos llegado a esta parte. Para ello, debemos indicar algunos elementos propios de esta sociedad, de tal manera de tener una perspectiva adecuada sobre lo que nos enfrentamos.

 

Existen siete características esenciales que definen la Sociedad del Conocimiento, las cuales son: Aumento de la información, Aumento del conocimiento, Desigualdad, Transformación Cultural, Cambios a nivel de familia, Individualismo y Uso de las tecnologías de la información. Todas ellas, poseen miradas y perspectivas diversas. Para Carlos Marcelo, “El conocimiento es uno de los principales valores de los ciudadanos”  (Marcelo, 2001), el cual va de la mano con ese cambio del flujo de la información. Debemos tener presente, que la información no implica conocimiento, y es ese un elemento relevante a ser considerado. Por otra parte, Marcelo nos dice que “Los cambios ya los podemos observar con mucha nitidez, puesto que están afectando progresivamente nuestra forma de vivir, comunicarnos, trabajar y de aprender” (Marcelo, 2001), y es este proceso, el cual incide en transformaciones de tipo familiar, económica, social y cultural. Las nuevas generaciones vienen con una impronta muy distinta a las actuales, en ese sentido Marcelo nos dice que “Nos encontramos con nuevas generaciones, con una mayor competencia en el uso de tecnologías, pero con una cierta tendencia al individualismo, fragmentación y poca implicación política” (Marcelo, 2001). Por lo demás, el siglo XXI estará determinado por el enorme peso que tendrá el uso del conocimiento avanzado para el desarrollo sustentable de los países, tal como ya está ocurriendo en países como Noruega, Canadá, Australia, Finlandia, etc. La tríada esencial de esta nueva sociedad, será “Educación + Cultura + Tecnología = Conocimiento” (Rodríguez de las Heras, 2015).

 

Con este panorama de cambio, sin duda alguna que la Educación, y en especial el profesor, juegan un rol diferente y con una perspectiva totalmente distinta hasta hace pocos años atrás. En ese sentido, es importante decir que “La enseñanza forma parte esencial del comportamiento humano, representa una cualidad fundamental de la especie” (García, 2012). Esto quiere decir, que los cambios que estamos viviendo sin duda algunas cambian la manera de ver el mundo, de interactuar con él y la visión que tenemos como seres individuales. La gran misión que tiene hoy la escuela y el profesor, es la de establecer un puente de conexión entre la sociedad de la información de fines del siglo pasado, y la sociedad del conocimiento, del presente. Ese desafío, implica “convertir una masa informe de información en conocimiento personal, crítico, selectivo y emancipador, apropiado a la forma en que cada cual percibe y siente el mundo” (García, 2012).

 

Sin embargo, esta tarea no es ni será algo fácil. En un mundo globalizado como es el que tenemos hoy en día, marcado por la competencia, individualismo, alta tecnología y consumo, la Educación es entendida de la misma forma que en siglos pasados, y es exigida con estándares actuales que no se corresponden con la realidad presente. Por un lado, tenemos un discurso progresista a nivel macro, de gobiernos y ministerios, sobre la importancia de la educación en el día de hoy, con grandes reformas y cambios educativos, pero en donde a nivel de las aulas, los procesos de enseñanza – aprendizaje, siguen siendo los mismos que antes, con clases conductistas, basadas en la “Educación Bancaria” que señalaba Paulo Freire, en el cual el rol del docente es la de ser un transmisor de los saberes, un guardián de la conducta de los estudiantes, un garante del sistema en su conjunto. A lo anterior, hay que sumarle la enorme burocracia que representa un sistema escolar que se sostiene en el precepto que mientras más hagas, mejor es tu trabajo. Vemos interminables horas de planificaciones, formularios, completaciones de libros, llenado de informes, etc, que solamente hacen que la carga hacia el profesor, sea aún más pesada, y que además tiene que asegurarle a las familias, directores, sostenedores y cuerpo social en su conjunto, rendimientos escolares que se basan en pruebas estandarizadas cuestionadas y que se enmarcan en un razonamiento curricular técnico, como lo indican diversos autores.

 

La Sociedad del Conocimiento evidencia transformaciones jamás vistas en la Historia del Hombre, y ponen como centro a la Educación como pilar esencial para una nueva economía (basada en el conocimiento), política, sociedad y relaciones humanas. Las escuelas pasarán a ser “la comunidad profesional del aprendizaje” (Fullan, 2001), en donde los profesores tendrán la gran tarea de interactuar entre ellos y con los demás, pasar de una cultura individual a sistemas cooperativos, diversos y multidisciplinarios. Este proceso de cambio educativo en el contexto de la Sociedad del Conocimiento, establece dos dimensiones que se asocian entre sí: Prácticas Pedagógicas y Evaluaciones de Aprendizajes, las que en su naturaleza esencial, interactúan como comunidades de aprendizaje. Eso quiere decir, que el profesor en este contexto, “Debe convertirse en un gran profesional con alto rigor intelectual, y a la vez, una gran inteligencia emocional” (Fullan, 2001). Esto, va de la mano con una ruptura tradicional sobre lo que representa en sí el rol del docente en el proceso de aprendizaje. Para el siglo XXI, el docente ya no es un transmisor de conocimiento (las personas pueden acceder a la información vía internet) sino que su rol es la de ser un “mediador” del aprendizaje de sus estudiantes, un desencadenador de conflictos cognitivos, que lleven a una transformación de los mapas mentales de los alumnos, generando plataformas nuevas de aprendizaje, en función de los estilos de aprendizaje de cada uno de los educandos.

 

Los cambios que estamos viviendo en todos los aspectos que hemos mencionado, también nos llevan a replantearnos elementos claves del pensamiento humano y el aprendizaje. La Sociedad de la Información, rompe el paradigma conductista y de estructura de mente, concibiendo una nueva forma de ver al ser humano, desde una perspectiva biológica evolutiva y neurobiológica. Los trabajos de Varela, Maturana, Renzulli, Gardner, Lorenz, y otros, nos muestran que las funciones cognoscitivas de las personas son más complejas y dinámicas que lo que suponíamos, y eso es esencial para una pedagogía contemporánea.

 

Desde los trabajos de Piaget, Vigotsky y Brunner, hemos aprendido como son las dinámicas psicológicas y biológicas de los individuos, y cómo evoluciona la mente y el aprendizaje en diferentes estadios del ser humano. Sin embargo, a fines del siglo XX y principios del XXI, entendemos que las personas poseen su propia “Teoría de la Mente”, es decir, formas de ver y captar la información, y por tanto, procesarla a nivel consciente e inconsciente, de forma única y propia.

 

Los avances de la neurobiología en las últimas décadas, nos abren la posibilidad real de una pedagogía del ser y la mente, en la cual las redes neuronales o “cableado” que disponemos las personas, en cuanto a aprendizaje mediado y significativo, en función de los estímulos, percepción, memoria, conocimiento y motivación, es decir, de los elementos cognoscitivos de los individuos, serán esenciales para que el docente sea efectivamente un “mentor” o “puente” entre la realidad y la experiencia de los estudiantes. Es así, que el profesor está llamado a liderar este proceso de cambio como ningún otro profesional en la sociedad. La manera en la cual seamos capaces de formar y desarrollar docentes denominados “aprendices expertos”, podremos entonces ser capaces de estimular y hacer crecer los talentos y habilidades de los estudiantes.

 

En la misma línea que hemos hablado sobre el rol del docente en la Sociedad del Conocimiento, desde las diversas miradas tratadas, también es muy relevante indicar algunos elementos sobre lo que representa el cambio educativo y las transformaciones que deben desarrollarse en estos tiempos, los cuales sin duda algunas, tienen su acento en los actores principales del proceso educativo, a saber, docentes, estudiantes y familias. Las perspectivas de cambio educativo, en las cuales se enmarcan procesos de innovación y apertura a nuevos estadios en las comunidades de aprendizaje, deben poseer algunos elementos esenciales, para que sean acordes con lo señalado en dicha Sociedad del Conocimiento. En primer lugar, la educación del siglo XXI debe ser inclusiva, es decir, que su orientación y finalidad, es que todos los niños y niñas, jóvenes y adolescentes, puedan desarrollarse integralmente y de forma adecuada a su propia forma de ser. Cada estudiante tiene que ser potenciado y apoyado en su proceso educativo, atendiendo a su diversidad y características propias. Ante ello, el rol del docente es clave, a la hora de trabajar ante la diversidad en el aula. Por otro lado, también debe ser responsable de la formación de ciudadanos correctos con él mismo y los demás, marcado por la tolerancia, respeto a los DD.HH y siendo crítico de su entorno y medio ambiente.

 

Otro elemento a considerar, es que la Educación en este siglo será intercultural y con fuerte apego a las nuevas tecnologías, y eso exigirá a las escuelas, profesores y sistema en su conjunto, responder a las exigencias de una sociedad que se comunica en tiempo real con todo el planeta, que sabe lo que pasa al instante en cada rincón, que cuestiona y pone en duda el poder central y determinado, que se relaciona de forma diferente con sus pares y que responde a los nuevos tiempo desde una mirada individual, pero a la vez como aldea global, son ahora ciudadanos del mundo.

 

De esta manera, los desafíos que se enfrenta la Educación en este tiempo, exigirá cambiar radicalmente las viejas estructuras, pasar de un currículo de racionalidad técnica a uno emancipador, de sistemas de medición cuantitativos a cualitativos, de un proceso de enseñanza – aprendizaje, a uno de aprendizaje – enseñanza, en donde se consideren los escenarios propios de los estudiantes, sus estilos de aprendizajes, necesidades y contextos relevantes. Las relaciones son cada vez más horizontales, y no habrá lugar a que el primer contacto de un ser humano con la sociedad, sea algo tan poco democrático, rígido y conductista, como es en la actualidad, la escuela.

 

Los desafíos que nos vienen son muchos, y ante ello solo nos queda preguntarnos ¿Seremos capaces de estar a la altura de la velocidad de los cambios que nuestro mundo, vive hoy en día?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

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