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Un blusero más en esta selva de cemento… llamada Santiago de Chile.


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Educación y Neurociencias: ¿Puentes a una tierra desconocida?

Durante los últimos días, he estado profundizando bastante sobre una de las inquietudes que durante éstas semanas me ha venido a la mente reiteradamente, y es esencialmente sobre cómo podemos establecer una conexión entre los elementos que definen la neurociencia cognitiva y la educación, más aún cuando el proceso de enseñanza-aprendizaje, está determinado por aspectos tanto macro como micro en lo que hace referencia a que el aprendizaje está asociado a factores sociales, culturales y socioeconómicos. El acto de aprender, sin duda alguna se halla en la generación de conexiones neuronales nuevas, duraderas y que se almacenan en la memoria de largo plazo del cerebro, mediadas por el sistema DAS ( Deseo – Acción – Satisfacción). Sin embargo, a este nivel (escala micro), los elementos que permiten la comprensión de los fenómenos presentes, están marcados por procesos neurobiológicos y químicos, determinados por interacciones entre regiones del cerebro, de forma modular, accionando diferentes procesos y que generar las condiciones para que de forma consciente, podamos generar el acto de aprender como seres humanos. Ahora bien, al subir de nivel, a algo que podemos llamar como “escala meso”, encontramos (creo yo), las manifestaciones locales de lo anterior, como el aprendizaje por observación o imitación a través de las neuronas espejo (pienso en la teoría de aprendizaje de Bandura), todavía a escala inconsciente, generando el escenario para un aprendizaje más consciente y socialmente amplio, lo que llamo “escala macro”. Es acá donde ya entran en juego la psicología y la educación, e incluso en niveles más altos, la sociología, cuando hablamos de las interacciones en el conglomerado social existente.

No lo sé bien, pero creo que esto se asemeja mucho a la comprensión de fenómenos físicos desde una mirada relativista o desde la mecánica cuántica. Sabemos que para escalas pequeñas, las leyes de la mecánica cuántica son adecuadas, no así la relatividad general; asimismo, para escalas astronómicas la relación es inversa. O de alguna manera, lo que James Clark Maxwell vió en el siglo XIX como un sólo fenómeno al mirar las leyes de la electricidad y el magnetismo. De igual manera, creo que el “aprendizaje” y en especial el “aprendizaje significativo” (Ausubel), tienen mucho que ver con un tema de “escalas”. El entendimiento del fenómeno según la “escala” respectiva, puede darnos buena luz para su comprensión interrelacionada. El aprender no es reducible a las teorías de aprendizaje psicológicas o a los diversos postulados de la teoría pedagógica, por que el ser humano tiene escalas o dimensiones operativas, desde lo genético a los comportamientos externos, medibles y evaluables.

La pregunta que me surge entonces ante ello, es como establecer un enfoque sistémico-integral del proceso de aprendizaje, que permita asociar y vincular las disciplinas de la neurociencia cognitiva, pedagogía, psicología y sociología, en una escala respectiva desde lo micro a lo macro. Ese es el desafío realmente. Por ahora, no lo sé, pero buenas luces he tenido a través de los profesores Donna Coch de la Universidad de Dartmouth, en Estados Unidos, como además Daniel Ansari, de la Universidad del Oeste de Ontario, en Canadá, quienes han trabajado en este campo epistemológico y de interdisciplinaridad en los últimos años.

Más preguntas surgen y cada vez menos respuestas….

Por ahora, una sugerencia al respecto:

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Caracterización de la Sociedad del Conocimiento y el Rol del Docente en la Educación en el Siglo XXI

Nuestro mundo, está en una etapa crucial de su existencia. Luego de un siglo XX muy duro, lleno de cambios, de crueles guerras y conflictos, nos enfrentamos a un cambio paradigmático jamás visto antes. A principios del siglo XX, la sociedad occidental celebraba el determinismo y el fin de la ciencia y el conocimiento, pero todo eso cambió. Con el advenimiento de la segunda revolución industrial, del desarrollo tecnológico de postguerras, el mundo pasó a incrementar de forma dramática la información y el acceso a ella. Comenzó un proceso de democratización y de apertura de contenidos, y eso hizo que nuestra realidad y vivir, fuese diferente.

 

En este proceso de cambio, la Educación también se enfrentó a enormes desafíos. Desde una perspectiva global, pasamos de la escolarización universal, de alcanzar una cobertura amplia, con un cierto guiño a los requerimientos de la sociedad industrial de la época, en donde el conocimiento radicaba en unos pocos, en la escuela y maestros, en ese sentido, es clarificador que “Construida sobre el modelo de fábrica, la educación general enseñaba los fundamentos de la lectura, la escritura y la aritmética” (Toffler, 1979) a un momento en el cual, hacia fines del siglo, la información vivió su propio “Big Bang” con el advenimiento de Internet y las nuevas tecnologías. El mundo post Guerra Fría, cambió nuestra mirada social, política y económica. La Educación viviría también el más grande desafío en toda su historia, el paso de la carencia de información, a una sobreinformación en todos los sectores. Y en ese sentido, el devenir desde una Sociedad de la Información hacia una Sociedad del Conocimiento, implicaría grandes cambios y desafíos, que nos llevan a cuestionarnos y plantearnos, los objetivos y roles, que los docentes deben tener en este nuevo siglo de las luces.

 

Es por lo anterior, que es importante indicar algunas características propias de esta Sociedad del Conocimiento, una vez que ya hemos comprendido como hemos llegado a esta parte. Para ello, debemos indicar algunos elementos propios de esta sociedad, de tal manera de tener una perspectiva adecuada sobre lo que nos enfrentamos.

 

Existen siete características esenciales que definen la Sociedad del Conocimiento, las cuales son: Aumento de la información, Aumento del conocimiento, Desigualdad, Transformación Cultural, Cambios a nivel de familia, Individualismo y Uso de las tecnologías de la información. Todas ellas, poseen miradas y perspectivas diversas. Para Carlos Marcelo, “El conocimiento es uno de los principales valores de los ciudadanos”  (Marcelo, 2001), el cual va de la mano con ese cambio del flujo de la información. Debemos tener presente, que la información no implica conocimiento, y es ese un elemento relevante a ser considerado. Por otra parte, Marcelo nos dice que “Los cambios ya los podemos observar con mucha nitidez, puesto que están afectando progresivamente nuestra forma de vivir, comunicarnos, trabajar y de aprender” (Marcelo, 2001), y es este proceso, el cual incide en transformaciones de tipo familiar, económica, social y cultural. Las nuevas generaciones vienen con una impronta muy distinta a las actuales, en ese sentido Marcelo nos dice que “Nos encontramos con nuevas generaciones, con una mayor competencia en el uso de tecnologías, pero con una cierta tendencia al individualismo, fragmentación y poca implicación política” (Marcelo, 2001). Por lo demás, el siglo XXI estará determinado por el enorme peso que tendrá el uso del conocimiento avanzado para el desarrollo sustentable de los países, tal como ya está ocurriendo en países como Noruega, Canadá, Australia, Finlandia, etc. La tríada esencial de esta nueva sociedad, será “Educación + Cultura + Tecnología = Conocimiento” (Rodríguez de las Heras, 2015).

 

Con este panorama de cambio, sin duda alguna que la Educación, y en especial el profesor, juegan un rol diferente y con una perspectiva totalmente distinta hasta hace pocos años atrás. En ese sentido, es importante decir que “La enseñanza forma parte esencial del comportamiento humano, representa una cualidad fundamental de la especie” (García, 2012). Esto quiere decir, que los cambios que estamos viviendo sin duda algunas cambian la manera de ver el mundo, de interactuar con él y la visión que tenemos como seres individuales. La gran misión que tiene hoy la escuela y el profesor, es la de establecer un puente de conexión entre la sociedad de la información de fines del siglo pasado, y la sociedad del conocimiento, del presente. Ese desafío, implica “convertir una masa informe de información en conocimiento personal, crítico, selectivo y emancipador, apropiado a la forma en que cada cual percibe y siente el mundo” (García, 2012).

 

Sin embargo, esta tarea no es ni será algo fácil. En un mundo globalizado como es el que tenemos hoy en día, marcado por la competencia, individualismo, alta tecnología y consumo, la Educación es entendida de la misma forma que en siglos pasados, y es exigida con estándares actuales que no se corresponden con la realidad presente. Por un lado, tenemos un discurso progresista a nivel macro, de gobiernos y ministerios, sobre la importancia de la educación en el día de hoy, con grandes reformas y cambios educativos, pero en donde a nivel de las aulas, los procesos de enseñanza – aprendizaje, siguen siendo los mismos que antes, con clases conductistas, basadas en la “Educación Bancaria” que señalaba Paulo Freire, en el cual el rol del docente es la de ser un transmisor de los saberes, un guardián de la conducta de los estudiantes, un garante del sistema en su conjunto. A lo anterior, hay que sumarle la enorme burocracia que representa un sistema escolar que se sostiene en el precepto que mientras más hagas, mejor es tu trabajo. Vemos interminables horas de planificaciones, formularios, completaciones de libros, llenado de informes, etc, que solamente hacen que la carga hacia el profesor, sea aún más pesada, y que además tiene que asegurarle a las familias, directores, sostenedores y cuerpo social en su conjunto, rendimientos escolares que se basan en pruebas estandarizadas cuestionadas y que se enmarcan en un razonamiento curricular técnico, como lo indican diversos autores.

 

La Sociedad del Conocimiento evidencia transformaciones jamás vistas en la Historia del Hombre, y ponen como centro a la Educación como pilar esencial para una nueva economía (basada en el conocimiento), política, sociedad y relaciones humanas. Las escuelas pasarán a ser “la comunidad profesional del aprendizaje” (Fullan, 2001), en donde los profesores tendrán la gran tarea de interactuar entre ellos y con los demás, pasar de una cultura individual a sistemas cooperativos, diversos y multidisciplinarios. Este proceso de cambio educativo en el contexto de la Sociedad del Conocimiento, establece dos dimensiones que se asocian entre sí: Prácticas Pedagógicas y Evaluaciones de Aprendizajes, las que en su naturaleza esencial, interactúan como comunidades de aprendizaje. Eso quiere decir, que el profesor en este contexto, “Debe convertirse en un gran profesional con alto rigor intelectual, y a la vez, una gran inteligencia emocional” (Fullan, 2001). Esto, va de la mano con una ruptura tradicional sobre lo que representa en sí el rol del docente en el proceso de aprendizaje. Para el siglo XXI, el docente ya no es un transmisor de conocimiento (las personas pueden acceder a la información vía internet) sino que su rol es la de ser un “mediador” del aprendizaje de sus estudiantes, un desencadenador de conflictos cognitivos, que lleven a una transformación de los mapas mentales de los alumnos, generando plataformas nuevas de aprendizaje, en función de los estilos de aprendizaje de cada uno de los educandos.

 

Los cambios que estamos viviendo en todos los aspectos que hemos mencionado, también nos llevan a replantearnos elementos claves del pensamiento humano y el aprendizaje. La Sociedad de la Información, rompe el paradigma conductista y de estructura de mente, concibiendo una nueva forma de ver al ser humano, desde una perspectiva biológica evolutiva y neurobiológica. Los trabajos de Varela, Maturana, Renzulli, Gardner, Lorenz, y otros, nos muestran que las funciones cognoscitivas de las personas son más complejas y dinámicas que lo que suponíamos, y eso es esencial para una pedagogía contemporánea.

 

Desde los trabajos de Piaget, Vigotsky y Brunner, hemos aprendido como son las dinámicas psicológicas y biológicas de los individuos, y cómo evoluciona la mente y el aprendizaje en diferentes estadios del ser humano. Sin embargo, a fines del siglo XX y principios del XXI, entendemos que las personas poseen su propia “Teoría de la Mente”, es decir, formas de ver y captar la información, y por tanto, procesarla a nivel consciente e inconsciente, de forma única y propia.

 

Los avances de la neurobiología en las últimas décadas, nos abren la posibilidad real de una pedagogía del ser y la mente, en la cual las redes neuronales o “cableado” que disponemos las personas, en cuanto a aprendizaje mediado y significativo, en función de los estímulos, percepción, memoria, conocimiento y motivación, es decir, de los elementos cognoscitivos de los individuos, serán esenciales para que el docente sea efectivamente un “mentor” o “puente” entre la realidad y la experiencia de los estudiantes. Es así, que el profesor está llamado a liderar este proceso de cambio como ningún otro profesional en la sociedad. La manera en la cual seamos capaces de formar y desarrollar docentes denominados “aprendices expertos”, podremos entonces ser capaces de estimular y hacer crecer los talentos y habilidades de los estudiantes.

 

En la misma línea que hemos hablado sobre el rol del docente en la Sociedad del Conocimiento, desde las diversas miradas tratadas, también es muy relevante indicar algunos elementos sobre lo que representa el cambio educativo y las transformaciones que deben desarrollarse en estos tiempos, los cuales sin duda algunas, tienen su acento en los actores principales del proceso educativo, a saber, docentes, estudiantes y familias. Las perspectivas de cambio educativo, en las cuales se enmarcan procesos de innovación y apertura a nuevos estadios en las comunidades de aprendizaje, deben poseer algunos elementos esenciales, para que sean acordes con lo señalado en dicha Sociedad del Conocimiento. En primer lugar, la educación del siglo XXI debe ser inclusiva, es decir, que su orientación y finalidad, es que todos los niños y niñas, jóvenes y adolescentes, puedan desarrollarse integralmente y de forma adecuada a su propia forma de ser. Cada estudiante tiene que ser potenciado y apoyado en su proceso educativo, atendiendo a su diversidad y características propias. Ante ello, el rol del docente es clave, a la hora de trabajar ante la diversidad en el aula. Por otro lado, también debe ser responsable de la formación de ciudadanos correctos con él mismo y los demás, marcado por la tolerancia, respeto a los DD.HH y siendo crítico de su entorno y medio ambiente.

 

Otro elemento a considerar, es que la Educación en este siglo será intercultural y con fuerte apego a las nuevas tecnologías, y eso exigirá a las escuelas, profesores y sistema en su conjunto, responder a las exigencias de una sociedad que se comunica en tiempo real con todo el planeta, que sabe lo que pasa al instante en cada rincón, que cuestiona y pone en duda el poder central y determinado, que se relaciona de forma diferente con sus pares y que responde a los nuevos tiempo desde una mirada individual, pero a la vez como aldea global, son ahora ciudadanos del mundo.

 

De esta manera, los desafíos que se enfrenta la Educación en este tiempo, exigirá cambiar radicalmente las viejas estructuras, pasar de un currículo de racionalidad técnica a uno emancipador, de sistemas de medición cuantitativos a cualitativos, de un proceso de enseñanza – aprendizaje, a uno de aprendizaje – enseñanza, en donde se consideren los escenarios propios de los estudiantes, sus estilos de aprendizajes, necesidades y contextos relevantes. Las relaciones son cada vez más horizontales, y no habrá lugar a que el primer contacto de un ser humano con la sociedad, sea algo tan poco democrático, rígido y conductista, como es en la actualidad, la escuela.

 

Los desafíos que nos vienen son muchos, y ante ello solo nos queda preguntarnos ¿Seremos capaces de estar a la altura de la velocidad de los cambios que nuestro mundo, vive hoy en día?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

Aretio, L. G. (2012). Sociedad del Conocimento. Madrid, España: UNED.

Fullan, M. (2001). Los nuevos significado del cambio educativo. Barcelona, España: Octaedro.

Heras, A. R. (24 de Febrero de 2015). Educación en la Sociedad del Conocimiento. Obtenido de https://www.edx.org/course/educacion-para-una-sociedad-del-uc3mx-hga-1x

Marcelo, C. (2001). Aprender a enseñar para la sociedad del conocimiento. Revista Complutense de Educación, 531-593.

Toffler, A. (1979). La Tercera Ola. Nueva York, Estados Unidos: Bantam Books.

 

 

 

 

 

 

 

 


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” Y sin embargo, se mueve…”

Según cuenta la tradición, Galileo Galilei pronunció estás palabras (“Eppur so mouve”, traducido al español, “Sin embargo se mueve”) ante el Tribunal de la Santa Inquisición, cuando era juzgado por su Teoría Heliocéntrica. Con un toque se soberbia y coraje, quiso transmitir que a pesar de todo lo que se dijese sobre el hecho, y se tratase de negar su veracidad, era un hecho absolutamente verídico. 

En Educación, en el último tiempo, se ha instalado el discurso oficial que siempre han querido escuchar a las partes involucradas, estudiantes, profesores y padres, y que por ello, se generaron los “Diálogos Ciudadanos”, con el fin de recoger las impresiones de dichos actores, y darle sentido y validación social a la Reforma Educacional. Sin embargo, tal afirmación es totalmente falaz en su origen, ya que, en primer lugar, dichos diálogos surgieron después de un fuerte cuestionamiento por el manejo comunicacional de Mineduc, y además, por que vieron que no tenía eco en la población, el apoyo se venía abajo, y ciertos grupos de apoderados de establecimientos Particulares Subvencionados, alzaban su voz con relativa fuerza ( Por ejemplo, CONFEPA).

La Reforma Educacional, gira entorno a tres ejes centrales: Fin al Lucro, Fin a la Selección y al Copago. Esos son los puntales, los nortes que representan esta reforma estructural (?) según el Gobierno de Bachelet. Sin embargo, es preciso hacer algunos alcances entorno a dos elementos claves: Pertenencia Social y Realidad de los Ejes Centrales.

En primer lugar, veamos la Pertenencia Social. La Reforma Educacional Chilena, fue y ha sido creada por destacados profesionales cercanos a la línea de Bachelet, economistas, ingenieros civiles, sociólogos, psicólogos, etc. Ninguno con experiencia de aula, ni contextos vulnerables, ni conocimiento práctico de escuelas rurales ni mucho menos, conocimiento práctico de inclusión y diversidad. Son profesionales con postgrados en políticas públicas en Educación, gente de la academia, y que con el respeto que se merecen, no tienen la menor idea de las dinámicas que ocurren en el aula, entre docentes y estudiantes, salvo, lo que los modelos computacionales y papers les entregan. Esta Reforma, no fue generada desde el profesorado, y ello, es por dos razones: Primero, por que el Magisterio carece de líderes en la materia, se encuentra desprestigiado, por un directorio que da vergüenza y que no tiene competencias mínimas, salvo, la pertenencia a partidos políticos de Gobierno; Segundo, por que la Concertación fue experto en desprestigiar al profesorado en Chile, en cerrarle sus puertas, en deslegitimizarlo, perfeccionando la política educativa de la dictadura de Pinochet. En resumen, se opto por la tecnocracia y las planillas de Excel.

Toda Reforma Educativa que se genera sin el profesorado, desde sus bases, está condenado al fracaso más absoluto. Ejemplos? Estados Unidos e Inglaterra. 

Además, no se incluyó a los estudiantes en el proceso de generación de la reforma, salvó desde Abril de 2014, por que los movimientos estudiantiles ya amenazaban con fuertes marchas y movilizaciones. Que hizo el Gobierno? Ganar tiempo, dilatando el asunto y metiéndose dentro de la Confech, para anularlo por dentro. Que lograron con ello? Que la Confech se bajara y perdieran respaldo en el acto.

Por otra parte, está el tema de los padres y apoderados. Ha sido tan malo el manejo comunicacional de Mineduc, que la derecha se aprovechó de ello, y empezó a mover sus piezas con movimientos de establecimientos particulares subvencionados, y que mediáticamente, hacen creer que son todos lo que vociferan sobre el tema ( representan una fracción muy baja del total de colegios). Los padres, en general, tienen temor y miedo por lo que viene, por la incompetencia de las autoridades, y la pura tecnocracia instalada en Mineduc.

En resumen, esta reforma educacional no tiene ningún sustento en sus principales actores, y que traerá graves consecuencias en algunos meses más.

Analicemos los Ejes Centrales de la Reforma Educacional. Éstos fueron posicionados por el Gobierno, desde que asumieron en marzo de 2014, y crearon la agenda educativa desde lo sustraído de los Movimientos Sociales de 2011-2012. Sin embargo, y tal como dice Paulo Freire “Creer que el sistema dominante cambiará la Educación, dándole más libertad y calidad a sus integrantes, es simplemente ser ingenuo“, se confirió toda una elevada expectativa entorno a los supuestos cambios que se harían en esta materia. La Educación no cambia al mundo, sino que cambia a las personas, las cuales cambiarán el mundo existente. En ese sentido, uno podría esperar medidas disruptivas y fuertes, pero que tenemos en realidad, un simple gatopardismo, un juego de palabras y contradicciones, que mantendrán el statuo quo en la sociedad. La selección de los estudiantes, que desde preescolar sufren la violación directa de sus más básicos derechos humanos, y que sucede cada día en Chile, no se verá modificada en general, ya que para eso, se requiere romper con los grupos de poder económico y oligarquico, o usted cree que se irán contra la Iglesia, los autodenominados “emblemáticos” y otros grupos existentes?. Ya lo dijo el Ministro Eyzaguirre, los colegios particular subvencionados, podrán seleccionar si cumplen con ciertos estándares (http://www.adnradio.cl/noticias/nacional/eyzaguirre-aseguro-que-subvencionados-con-alto-rendimiento-podran-seleccionar-alumnos/20140826/nota/2384834.aspx), entonces en qué quedamos: seleccionamos o no?. No cambiará nada, lamentablemente.

En cuanto a lucro y copago, está más que claro que no tocarán el bolsillo de los mismos grupos que ellos defienden y que son sostenedores, no podemos esperar grandes cambios, por que sería atacar a sus mismos grupos de poder. O usted cree que acabarán con el negocio de las ATE´s y otros organismos, que solo lucran con SEP, sin resultados de calidad?.

Y tal como Galileo hace siglos, la oligarquía chilena sigue tratando de ocultar la realidad existente, pero aún cuando lo hagan, está ahí y es innegable. Nuestra Reforma Educacional, de no mediar un cambio drástico, está condenada al fracaso.


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¿Por qué hay que irse de Chile?

Escribo esta columna mientras termino de leer dos articulos interesantes el dia de hoy. La primera, de una médica chilena que trabaja en la ONG Medicos Sin Fronteras y que se encuentra trabajando en una misión humanitaria en África, en la República CentroAfricana, limitante con paises como Camerún, Chad, entre otros. En la entrevista, la periodista Beatriz Sanchez, de Radio ADN Chile, le consulta sobre el por qué irse tan lejos a ayudar, y no hacerlo acá en el país. La respuesta fue maravillosamente honesta y simple “El problema de Chile, no es que falten recursos, es la enorme desigualdad existente. Nos quejamos que la salud es mala, que la educación es pésima, etc, pero no tenemos ningún reparo en gastar 400 lucas en una mascota, en 200 lucas por una entrada a un concierto, en otros tantos a un celular, etc,etc”. Un diagnóstico cierto y preciso. La médico no trabajaba en Chile, no por que no valiera la pena, sino por que lo que más sobra es egoísmo, individualismo y consumo exacerbado.

El segundo articulo leído, esta relacionado con el gran Humberto Maturana. En la edición de hoy, de la Revista El Sábado, de Diario El Mercurio (http://impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-11-23&dtB=23-11-2013%200:00:00&PaginaId=44&SupplementId=1&bodyid=0) el destacado biólogo chileno, Premio Nacional de Ciencias, plantea dos elementos críticos. El primero, es que cuando existe la reflexión, no da cabida a la ideología, la cual te ata a una serie de supuestos y estructuras preconcebidas, inhabilitandote de ser tu mismo, de expresarte y crecer. Lo segundo, es que plantea que el problema social y la competitividad existente, generan una serie de vicios y elementos negativos para el ser humano, no siendo necesario para el verdadero desarrollo esos aspectos, sino que el norte tiene que ser la cooperación entre las personas, la colaboración, de tal manera que ante la carencia de recursos podamos entre los seres humanos distribuir adecuadamente dichos recursos. Eso exije totalmente, una evolución como especie, en todos sus aspectos, en especial lo valórico y formativo. Eso, al menos para el caso de Chile.

Son esos dos simples ejemplos, de los cuales quiero y espero reflexionar, e ir más allá sobre la “cuestión chilena”. Dicha terminología, la usaré para referirme al momento social y político que estamos viviendo, y que no ha sido el único en su historia, pero que en estos momentos, tiene una oportunidad única de surgir, pero que tengo muchos cuestionamientos.

Muchos hablamos de cambiar la Educación, de luchar por una calidad para todos, que sea laica, gratuita y que abarque desde preescolar hasta la educación superior. Y te preguntas, si todo esto es suficiente. Muchos queremos una nueva constitución, que por una vez en nuestra historia la desarrollemos los propios ciudadanos, y no la oligarquía; exijimos un entorno sustentable, adecuado para nuestros niños y niñas, que se respeten los derechos de las personas, que tengamos una salud digna, adecuada e integral. Podría estar señalando muchas cosas en esa línea, y no tengo duda que muchos la compartirían. Y me pregunto de inmediato, ¿Qué hacemos nosotros para ello? Y creo que la respuesta es tan nefasta como el mismo país que tenemos.

Vivo en un edificio en el centro de Santiago, tomo el ascensor rumbo al trabajo, saludo como cada mañana, y te miran extraño. Te despides del concerje, y no te dicen nada. Caminas rumbo al metro, y observas que todos se apilan para recibir un diario gratuito, y que más tarde botarán en su trabajo o en casa. Entras en los carros, y todos escuchando música, serios, enojados, Uno que otro leyendo el diario o un libro. Salen de la estación como luchando que sale primero. Nadie mira a nadie, nadie le importa el otro. Hay una bolsa de basura en el suelo, y me doy unos minutos para observar. Pasan cientos de personas, y nadie se interesa en tomarla y dejarla en el basurero que está a menos de 5 metros de ella. Llego a mi trabajo, saludo a todo el mundo como cada mañana. Todos sonrientes, auxiliares, secretarias, juniors. Los “jefes” no saludan a nadie, y miran de arriba a abajo. Una lamentable caracteristica de los chilenos, el arribismo.

Salgo del trabajo, y recorro las calles de Santiago. Tacos en todas partes, todos luchando por llegar temprano a sus casas. ¿A que?, no a compartir con sus niños necesariamente, sino que a comer y dormir, y llevar esa enorme frustación a sus hogares. Chile se acostumbró a quejarse socialmente por todo, y en total razón, pero te preguntas, que cresta hacemos los ciudadanos por ello?. La respuesta simple, nada. Esperamos en muchos casos que llegue del cielo, que otros lo hagan, pero no se arriesgan ni son capaces de desprenderse de su comodidad.

¿Cuántas personas hablan de luchas por el medioambiente, y tiran la colillas del cigarro en el suelo sin recogerlo?, ¿Cuántas personas se quejan de el enorme costo de los libros, pero ni se arrugan por un celular de 150 mil pesos?, ¿ Cuánta gente habla de que es malo el consumismo y el gastar por gastar, pero llega Navidad, Dia del Niño, Dia de la Madre, Semana Santa, etc,etc, y se gastan lo que no tienen, con tal de comprar el cariño de sus seres queridos?, ¿Cuánta gente compra sus relaciones amorosas, con enormes y costosas compras, regalos, pero son incapces de decir Te Amo a su pareja, y hacerla(o) feliz cada día?

Por todo eso, es que hay muchas razones para irse de Chile, y dejar esta tierra. Por que el problema es sociocultural, no es socioeconómico, no tiene que ver con lo que tienes o ganas mensualmente, esta relacionado con lo que somos como personas, como seres humanos. Y ese es nuestro problema, y que no lo resuelve la educación, ni su gratuidad ni calidad, por que es un problema endémico, que se transmite de generación en generación. Estamos acostumbrados tristemente a escuchar grandes discursos y hermosas palabras de nuestros líderes, pero no cuestionamos nada, no entendemos nada. Creemos inocentemente que la bondad y gentileza de una candidata, es lo único necesario y suficiente para liderar un país y transformarlo. Nos acostumbramos a ser asi, estando tan carentes de un norte social y politico, que buscamos en el pasado, como cuando una persona recuerda su ex pareja y era feliz. Pierde su presente y pierde su futuro.

Y Chile, ya perdió su presente….

Pero hay una razón para quedarse, y son los niños. Esa nueva sabia y generación de pequeños bajitos, que cuando los ves, en su ternura, te hacen tener la esperanza en que aún es posible cambiar este lejano rincón del planeta.


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Chile y el Informe de Desarrollo Humano 2013

Recientemente, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) emitió el último informe de Desarrollo Humano 2013. En el presente documento, el cual analiza el desarrollo humano de 187 países del planeta, sitúa a Chile en el puesto 40 en el orbe, y el primero a nivel de Latinoamérica.

Sin embargo, es bueno darle un tratamiento más profundo a este hecho, y no quedarse exclusivamente en lo señalado anteriormente. Este ejercicio, nos servirá para comprender que aún cuando es muy bueno lo alcanzado, es enormemente importante comprender que el país en los últimos años esta estancado y con un importante aumento de desigualdad y diferencias de género.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) es un valor que el PNUD establece a partir de tres indicadores: Educación, Salud e Ingresos. De acuerdo a estos elementos, se calcula un valor promedio de ellos, en relación a cobertura, calidad, esperanza de vida, desigualdad, género, etc. Con ello, se establece un valor que fluctúa entre 0 y 1, el cual quiere decir que si es próximo a 0 muestra un bajo desarrollo humano, en cambio si es cercano a 1 el desarrollo humano del país en cuestión es alto. Según esta explicación, y de acuerdo a los datos entregados por PNUD, Chile obtiene un índice de 0.819 ( puesto 40), el cual señala que tenemos un grado de desarrollo humano medio-alto como país, y convirtiéndonos después de Argentina( 45) y Uruguay( 51), en la principal nación en Latinoamérica en cuanto a IDH según el PNUD.

Quiero profundizar en esto último, y hacer notar que tal vez no deberíamos quedarnos con este mero hecho, sino que darnos cuenta que Chile estrictamente hablando, según los datos en el tiempo, se ha estancado en los últimos años. Para ello, veremos algunas áreas estratégicas, ademas de ver la evolución del IDH en los años recientes.

Analizando los últimos tres gobiernos chilenos, es decir, desde Ricardo Lagos Escobar ( 2000-2006), Michelle Bachelet Jeria ( 2006-2010) y Sebastián Piñera Echeñique ( 2010-2014) vemos que la evolución del IDH es el siguiente:

Año 2000-2005 2006-2009 2010-2013
IDH 0.759 – 0.789 0.791 – 0.808 0.813 – 0.819

Esto muestra que las administraciones antes señaladas, poseen los siguientes avances en sus períodos en ejercicio:

Año 2000-2005 2006-2009 2010-2013
Dif. de IDH 0.03 0.017 0.006

Esto quiere decir a simple vista, que es el Gobierno de Sebastián Piñera el que presenta la menor evolución de las tres administraciones. Sin embargo, cuando comparamos estos datos, con la evolución mundial en los mismos periodos, tenemos que:

Año 2000-2005 2006-2009 2010-2013
Dif. de IDH 0.033 0.013 0.004

Así, vemos que los mencionados gobiernos tienen prácticamente los mismos valores que los alcanzados por el mundo. No deja de ser llamativo que esta cifra sea paulatinamente a la baja, siendo cada vez mas difícil ( al parecer) alcanzar el desarrollo humano ideal para Chile. ¿Será que nos quedamos sin ideas o que nuestro motor de “desarrollo” se le acabó el combustible?

Otra cifra que es importante de destacar, es la que hace referencia a los Años de Escolaridad de Chile, el cual indica que es de 9.7 años, lo que en lo concreto, corresponde a una pésima cifra, ya que según la CEPAL y la UNESCO, el mínimo de años que una persona debe tener para superar la pobreza son de 11 años. Esto quiere decir que existe una amplia desigualdad entre los diversos niveles socio económicos del país. Paralelo a ello, es el Índice de Años Esperados de Instrucción que una persona debería alcanzar si sigue una trayectoria normal al ingreso de educación básica. Según ello, nuestro país alcanza los 14.7 años, cifra muy lejana de los años reales de escolaridad alcanzados por las personas.

En cuanto a los Índices de Desigualdad según las áreas evaluadas dentro del IDH, tenemos que el peor valor corresponde a la distribución de ingresos (0.488), seguido de educación (0.689 y por último la esperanza de vida ajustada ( 0.871). Esta evidencia concluye que nuestro grave problema sigue siendo lo educacional y la distribución de recursos entre los distintos niveles.

Por otro lado, otra pésima cifra es la que muestra el Índice de Desigualdad por Género, el cual corresponde a 0.360 , constatando la enorme brecha entre hombres y Mujeres en Chile.

En resumen, Chile sigue siendo nuevamente el mejor pais posicionado de acuerdo al PNUD, pero en comparación con las naciones mas desarrolladas, como Noruega, Suecia, Australia, etc, tenemos una enorme tarea pendiente. Los datos globales muestran que esencialmente estamos estancados desde 2007 – 2008 hasta esta fecha. Las políticas públicas que se han instalado en el país, mas allá del beneplácito ciudadano, no han llevado esencialmente a una mejor calidad de vida de las personas.

La pregunta es entonces, ¿Que hacemos por un mejor país?, y yendo más allá, ¿Cómo hacemos para Latinoamérica sea una región con niveles de desarrollo humano adecuados y que en paralelo, traigan bienestar material a las personas?

El desafío, como siempre, esta en nuestras manos.

Fuentes: