Conexiones

Un blusero más en esta selva de cemento… llamada Santiago de Chile.


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En los Ojos del Cambio

Uno de los elementos que permanentemente me llaman la atención, y que asocia directamente lo educativo y lo social, pasando por lo biológico en alguna medida, es el comportamiento que las personas tienen en relación a los otros, en forma de externalizar sus vidas, vivencias, emociones y afectos. Desde los núcleos familiares, existen ciertos códigos que están presentes de forma transversal, ya sea desde la más rica a la más pobre, sea que viva en las grandes ciudades o en las zonas más apartadas del país, y ésta se asocia a la forma en la cual somos capaces de vincularnos con los demás, que más allá del contexto existente, está en cierta manera definida como un elemento propio del ser humano.

Somos una especie intrínsecamente gregaria, social, que interrelaciona y combina sus elementos internos en proyección con la interacción que tenemos permanentemente y a diario con otros seres humanos. Nos definimos claramente desde los demás, y junto con ello, construimos nuestra estructura emocional, afectiva, psíquica y motivacional. Pero en tiempos de alta tecnología, de una aldea global que nos comunica en tiempo real con millones de personas (para los afortunados con acceso a dicha tecnología, dicho sea de paso), con una irrupción casi demencial de las redes sociales, en las cuales se expone la vida completa de los sujetos, con el afán de lograr alguna valoración positiva que alimente un ego probablemente débil y con una autoestima baja, se posiciona de una manera incierta, la forma en la cual convivimos las personas diariamente.

Sin duda alguna, existen elementos propios de estos tiempos, que nos llevan a analizar el escenario que actualmente tenemos para una gran parte de la población. Por un lado, una educación de mala calidad, tanto para los más ricos como a los más pobres. Pero cuando digo mala calidad, hago referencia a esa demencial estructura y arquitectura educativa que tiene por foco la lecto-escritura y el razonamiento lógico-matemático, que desprecia lo emocional y afectivo, lo valórico, y que solo se rige por pruebas estandarizadas y objetivos independientes del contexto del ser humano que está aprendiendo en las aulas. Eso, sin duda marca un par de generaciones que hoy en día, no son capaces de razonar y reflexionar el mundo que viven, son manipulables, manejables como jamás en la historia moderna. Una sociedad de masas que a diferencia de los siglos XIX y XX, no es solo la más pobre, sino que abarca de forma completa a todos los estratos sociales de la sociedad.

Por otro lado, qué duda cabe que el shock de la tecnología y el conocimiento en sociedades que carecen de marcos adecuados para la readecuación de esos abruptos cambios, generó que los individuos simplemente se instrumentalizaran a partir de los distintos mecanismos de comunicación existentes. Prueba de ello es que muchos adultos se acostumbran a creer ideas erróneas como que su hijo(a) de 5 años es altamente inteligente, porque desbloqueó su celular (cosa que en realidad, es solamente acertar un patrón determinado y que puede ser probabilísticamente calculado). Ello, sumando a que éstas generaciones sometidas a los sistemas escolares antes señalados, perdieron los elementos tradicionales de formación parental, y que por tanto, carecen de herramientas básicas de crianza. Una situación que en tiempos actuales, se torna francamente dramática en algunos sectores y lugares.

Finalmente, es claramente importante como tercer aspecto, que estamos en tiempos donde la modernidad ya no responde a los desafíos y cambios sociales que el siglo XXI demanda. Algunos le llaman “postmodernidad”, a este momento de intenso cambio y apego a todo aquello que nos permita sobrellevar este “huracán” de transformaciones, en todas las áreas y sectores. Hemos dejado de creer en los demás, la pérdida de confianza es enorme en ciertas sociedades, pero a la vez nos unimos a campañas mediante internet, que evidencian cierta empatía global que sorprende cada día más. Somos una sociedad de contradicciones, como la vive un adolescente que está rumbo a ser un adulto. Exigimos libertad y autonomía (aunque para muchos, se sustenta en una visión filosófica de los siglos XVII y XVIII), pero somos incapaces de tener una vida privada, ventilando cada instante y momento personal a través de diversas plataformas de redes sociales. Personas que necesitan de la aprobación de los demás para redefinir su auto concepto y autoestima, pero que hablan de luchar por lo privado y su metro cuadrado.

Son tiempos violentos. Son tiempos extremos. Pero en donde las personas necesitan refugiarse en aquello que pueda darles la mínima seguridad para afrontar los cambios y desafíos existentes. Algunos, serán arrastrados por este “shock” como diría Toffler, pero habrán otros que forjen nuevos caminos y senderos del desarrollo humano.

Quiero creer, y en realidad es una mesura amparada en los procesos humanos que han ocurrido en los últimos siglos, que la especie humana está encontrando su camino en el cosmos. Quizás, y es muy probable, ni mi generación ni la siguiente, sea capaz de visualizar el futuro que la especie y la sociedad tengan. Probablemente no seamos capaces de adivinar ni remotamente lo que viene, pero si hay algo que tengo la certeza, es que todo lo que estamos viviendo y experimentando hoy en día, redefinirá para siempre a la especie humana, ya sea para bien o para mal.

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Educación y Neurociencias: ¿Puentes a una tierra desconocida?

Durante los últimos días, he estado profundizando bastante sobre una de las inquietudes que durante éstas semanas me ha venido a la mente reiteradamente, y es esencialmente sobre cómo podemos establecer una conexión entre los elementos que definen la neurociencia cognitiva y la educación, más aún cuando el proceso de enseñanza-aprendizaje, está determinado por aspectos tanto macro como micro en lo que hace referencia a que el aprendizaje está asociado a factores sociales, culturales y socioeconómicos. El acto de aprender, sin duda alguna se halla en la generación de conexiones neuronales nuevas, duraderas y que se almacenan en la memoria de largo plazo del cerebro, mediadas por el sistema DAS ( Deseo – Acción – Satisfacción). Sin embargo, a este nivel (escala micro), los elementos que permiten la comprensión de los fenómenos presentes, están marcados por procesos neurobiológicos y químicos, determinados por interacciones entre regiones del cerebro, de forma modular, accionando diferentes procesos y que generar las condiciones para que de forma consciente, podamos generar el acto de aprender como seres humanos. Ahora bien, al subir de nivel, a algo que podemos llamar como “escala meso”, encontramos (creo yo), las manifestaciones locales de lo anterior, como el aprendizaje por observación o imitación a través de las neuronas espejo (pienso en la teoría de aprendizaje de Bandura), todavía a escala inconsciente, generando el escenario para un aprendizaje más consciente y socialmente amplio, lo que llamo “escala macro”. Es acá donde ya entran en juego la psicología y la educación, e incluso en niveles más altos, la sociología, cuando hablamos de las interacciones en el conglomerado social existente.

No lo sé bien, pero creo que esto se asemeja mucho a la comprensión de fenómenos físicos desde una mirada relativista o desde la mecánica cuántica. Sabemos que para escalas pequeñas, las leyes de la mecánica cuántica son adecuadas, no así la relatividad general; asimismo, para escalas astronómicas la relación es inversa. O de alguna manera, lo que James Clark Maxwell vió en el siglo XIX como un sólo fenómeno al mirar las leyes de la electricidad y el magnetismo. De igual manera, creo que el “aprendizaje” y en especial el “aprendizaje significativo” (Ausubel), tienen mucho que ver con un tema de “escalas”. El entendimiento del fenómeno según la “escala” respectiva, puede darnos buena luz para su comprensión interrelacionada. El aprender no es reducible a las teorías de aprendizaje psicológicas o a los diversos postulados de la teoría pedagógica, por que el ser humano tiene escalas o dimensiones operativas, desde lo genético a los comportamientos externos, medibles y evaluables.

La pregunta que me surge entonces ante ello, es como establecer un enfoque sistémico-integral del proceso de aprendizaje, que permita asociar y vincular las disciplinas de la neurociencia cognitiva, pedagogía, psicología y sociología, en una escala respectiva desde lo micro a lo macro. Ese es el desafío realmente. Por ahora, no lo sé, pero buenas luces he tenido a través de los profesores Donna Coch de la Universidad de Dartmouth, en Estados Unidos, como además Daniel Ansari, de la Universidad del Oeste de Ontario, en Canadá, quienes han trabajado en este campo epistemológico y de interdisciplinaridad en los últimos años.

Más preguntas surgen y cada vez menos respuestas….

Por ahora, una sugerencia al respecto:

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El Barco

Hay momentos en la vida de las personas, que se asemejan a la vida de un capitán en un barco. De frente al timón de su navío, mira por la ventana el curso de navegación, a veces el tiempo es duro y difícil, con fuertes tormentas y tempestades, y otras veces, días soleados y el mar con calma. Lo importante, es que pese a todo, el capitán siempre tenga el curso y camino a navegar con claridad, que sus convicciones y principios, no se vean alterado por el fuerte viento, o la lluvia intensa, o el intenso sol en la paz de una tarde.

En eso creo yo, consiste la vida, en ser capaz de tener claro tu destino, tu camino, y ser además consciente, que habrán días de calma y días de tormenta. Y esa es precisamente, la etapa que me encuentro yo en mi propia vida, en mi propio barco. Me siento en un momento en el cual, el timón del barco está más firme que nunca, en su dirección y curso de navegación, y que por primera vez, he puesto piloto automático, y salgo de la cabina para recorrer la proa de mi barco. El viento golpea mi rostro, lo siento, y me da un poco de temor. Es un encuentro conmigo mismo, con mi ser, solo somos yo y mi propia voz.

Luego de una dura tormenta, que puso a prueba mis fuerzas y habilidades como capitán, las nubes se van disipando de a poco, y el sol comienza a brillar de nuevo. Pero te das cuenta, que a diferencia de otras tormentas, ésta fue desgastante y de una intensidad que jamás habías visto. Son las pruebas que te pone la vida, para ver cuanto eres capaz de dar en tu peor momento como ser humano y persona. Dudaste, temiste y creíste que incluso, el curso de tu barco era errado, pero no caíste ni te confundiste, simplemente, te perdiste a lo que la tormenta te dijera, la dejaste seguir y te adentraste a ella, no cambiaste curso, fuiste con curso de colisión de ella. Eso, es simplemente ser valiente, y creer que es lo mejor para ti.

Estas fuera de la cabina, y respiras con profundidad. Dejaste puesto el piloto automático, y puedes darte el lujo de recorrer el barco, y ver los daños y fortalezas de tu barco. Algunas astillas rotas, pintura que falta, algunos rasguños menores, pero nada que el tiempo y la dedicación, no puedan corregir y enmendar. Te das cuenta que puedes darte el lujo de respirar y contemplar el horizonte, y dejar el piloto automático, y comprendes que eso puedes hacerlo, por que sabes lo que estás haciendo, y has sido fiel a lo que siempre has creído. No ha sido fácil, no es sencillo dirigir y guiar un barco.

Por ahora, no ves tormentas en el horizonte, pero sabes que solo es cuestión de tiempo. Por ahora, aprovechar el mejor tiempo, reparar los daños, respirar el aire que te envuelve, por que no es bueno para el ser, estar encerrado en la cabina del barco. Esa, es la lección de la tormenta. Quizás, tienes que aprender a mirar desde afuera las cosas, y no siempre desde tu cabina, por que solo allá afuera, podrás entender a sentir el viento, y diferenciar cuando es una real tormenta, o solo un viento que te impulse más adelante.

Como buen capitán, jamás temas, al viento del horizonte.


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” Y sin embargo, se mueve…”

Según cuenta la tradición, Galileo Galilei pronunció estás palabras (“Eppur so mouve”, traducido al español, “Sin embargo se mueve”) ante el Tribunal de la Santa Inquisición, cuando era juzgado por su Teoría Heliocéntrica. Con un toque se soberbia y coraje, quiso transmitir que a pesar de todo lo que se dijese sobre el hecho, y se tratase de negar su veracidad, era un hecho absolutamente verídico. 

En Educación, en el último tiempo, se ha instalado el discurso oficial que siempre han querido escuchar a las partes involucradas, estudiantes, profesores y padres, y que por ello, se generaron los “Diálogos Ciudadanos”, con el fin de recoger las impresiones de dichos actores, y darle sentido y validación social a la Reforma Educacional. Sin embargo, tal afirmación es totalmente falaz en su origen, ya que, en primer lugar, dichos diálogos surgieron después de un fuerte cuestionamiento por el manejo comunicacional de Mineduc, y además, por que vieron que no tenía eco en la población, el apoyo se venía abajo, y ciertos grupos de apoderados de establecimientos Particulares Subvencionados, alzaban su voz con relativa fuerza ( Por ejemplo, CONFEPA).

La Reforma Educacional, gira entorno a tres ejes centrales: Fin al Lucro, Fin a la Selección y al Copago. Esos son los puntales, los nortes que representan esta reforma estructural (?) según el Gobierno de Bachelet. Sin embargo, es preciso hacer algunos alcances entorno a dos elementos claves: Pertenencia Social y Realidad de los Ejes Centrales.

En primer lugar, veamos la Pertenencia Social. La Reforma Educacional Chilena, fue y ha sido creada por destacados profesionales cercanos a la línea de Bachelet, economistas, ingenieros civiles, sociólogos, psicólogos, etc. Ninguno con experiencia de aula, ni contextos vulnerables, ni conocimiento práctico de escuelas rurales ni mucho menos, conocimiento práctico de inclusión y diversidad. Son profesionales con postgrados en políticas públicas en Educación, gente de la academia, y que con el respeto que se merecen, no tienen la menor idea de las dinámicas que ocurren en el aula, entre docentes y estudiantes, salvo, lo que los modelos computacionales y papers les entregan. Esta Reforma, no fue generada desde el profesorado, y ello, es por dos razones: Primero, por que el Magisterio carece de líderes en la materia, se encuentra desprestigiado, por un directorio que da vergüenza y que no tiene competencias mínimas, salvo, la pertenencia a partidos políticos de Gobierno; Segundo, por que la Concertación fue experto en desprestigiar al profesorado en Chile, en cerrarle sus puertas, en deslegitimizarlo, perfeccionando la política educativa de la dictadura de Pinochet. En resumen, se opto por la tecnocracia y las planillas de Excel.

Toda Reforma Educativa que se genera sin el profesorado, desde sus bases, está condenado al fracaso más absoluto. Ejemplos? Estados Unidos e Inglaterra. 

Además, no se incluyó a los estudiantes en el proceso de generación de la reforma, salvó desde Abril de 2014, por que los movimientos estudiantiles ya amenazaban con fuertes marchas y movilizaciones. Que hizo el Gobierno? Ganar tiempo, dilatando el asunto y metiéndose dentro de la Confech, para anularlo por dentro. Que lograron con ello? Que la Confech se bajara y perdieran respaldo en el acto.

Por otra parte, está el tema de los padres y apoderados. Ha sido tan malo el manejo comunicacional de Mineduc, que la derecha se aprovechó de ello, y empezó a mover sus piezas con movimientos de establecimientos particulares subvencionados, y que mediáticamente, hacen creer que son todos lo que vociferan sobre el tema ( representan una fracción muy baja del total de colegios). Los padres, en general, tienen temor y miedo por lo que viene, por la incompetencia de las autoridades, y la pura tecnocracia instalada en Mineduc.

En resumen, esta reforma educacional no tiene ningún sustento en sus principales actores, y que traerá graves consecuencias en algunos meses más.

Analicemos los Ejes Centrales de la Reforma Educacional. Éstos fueron posicionados por el Gobierno, desde que asumieron en marzo de 2014, y crearon la agenda educativa desde lo sustraído de los Movimientos Sociales de 2011-2012. Sin embargo, y tal como dice Paulo Freire “Creer que el sistema dominante cambiará la Educación, dándole más libertad y calidad a sus integrantes, es simplemente ser ingenuo“, se confirió toda una elevada expectativa entorno a los supuestos cambios que se harían en esta materia. La Educación no cambia al mundo, sino que cambia a las personas, las cuales cambiarán el mundo existente. En ese sentido, uno podría esperar medidas disruptivas y fuertes, pero que tenemos en realidad, un simple gatopardismo, un juego de palabras y contradicciones, que mantendrán el statuo quo en la sociedad. La selección de los estudiantes, que desde preescolar sufren la violación directa de sus más básicos derechos humanos, y que sucede cada día en Chile, no se verá modificada en general, ya que para eso, se requiere romper con los grupos de poder económico y oligarquico, o usted cree que se irán contra la Iglesia, los autodenominados “emblemáticos” y otros grupos existentes?. Ya lo dijo el Ministro Eyzaguirre, los colegios particular subvencionados, podrán seleccionar si cumplen con ciertos estándares (http://www.adnradio.cl/noticias/nacional/eyzaguirre-aseguro-que-subvencionados-con-alto-rendimiento-podran-seleccionar-alumnos/20140826/nota/2384834.aspx), entonces en qué quedamos: seleccionamos o no?. No cambiará nada, lamentablemente.

En cuanto a lucro y copago, está más que claro que no tocarán el bolsillo de los mismos grupos que ellos defienden y que son sostenedores, no podemos esperar grandes cambios, por que sería atacar a sus mismos grupos de poder. O usted cree que acabarán con el negocio de las ATE´s y otros organismos, que solo lucran con SEP, sin resultados de calidad?.

Y tal como Galileo hace siglos, la oligarquía chilena sigue tratando de ocultar la realidad existente, pero aún cuando lo hagan, está ahí y es innegable. Nuestra Reforma Educacional, de no mediar un cambio drástico, está condenada al fracaso.


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Apología a los Movimientos Sociales en Chile. ¿Cómo evitar los errores de antaño?

Chile durante los últimos doscientos años, ha vivido dos momentos cruciales en los cuales el poder constituyente de su pueblo, materializado en su propia soberanía popular, ha sido capaz de alcanzar el punto máximo de cambio y límite del poder oligárquico existente. En estos dos momentos históricos, los ciudadanos, organizados, autogestionados, y por sobre todo, actuando como un solo cuerpo social, puso en jaque a las autoridades y gobiernos existentes. Dichos momentos, fueron entre 1823-1829 y 1918-1925, los cuales sucumbieron por causas diferentes, pero que comparten el hecho de ser puntos culmines de procesos de años, en los cuales la ciudadanía, el pueblo, generó en sí misma, los elementos diversos y propios que representan los movimientos constituyentes.

A partir de esto, veamos de modo general, que ocurrió con estos movimientos, y de que manera nos pueden ilustrar para el momento actual en Chile.

A principios del siglo XIX, las provincias chilenas, en especial Concepción y Coquimbo, habían desarrollado un sistema de autogestión y forma comunitaria entre aldeas, que potenciaba el desarrollo local y regional. Esto se enfrentaba totalmente contra el poder central de Santiago, y el patriciado mercantil. Post independencia de Chile, y bajo la dictadura de O`Higgins, el poder constituyente de regiones, de las aldeas, fue clave para destituir al Director Supremo de su cargo, y generar el proceso de la creación de una República y un Estado Chileno, 100% desde sus ciudadanos, con validez y reconocimiento desde sus bases fundamentales. Sin embargo, esto fue acabado por las fuerzas militares fieles a los mercaderes especulativos de Santiago, y que a pesar de que se contaba con el apoyo del General Freire, no fue suficiente contra el poder económico de los anteriores. Luego, con la llegada de Portales, se barrió con las ideas ciudadanas, y se estableció una República Autoritaria, Conservadora y Católica, y se impuso baja las armas, la Constitución de 1833. Habíamos perdido nuestra primera batalla.

Casi 100 años después, en medio de un caos parlamentario y presidencial, con un enorme problema económico-social, y en una coyuntura marcada por la crisis política más grande en décadas, fue gestándose en las clases populares un descontento y continuo malestar por los diversos gobiernos existentes, más aún, cuando la oligarquia tenía por las nubes la inflación, cargando con enormes tributos a las clases bajas, adormecidas por los patrones y usureros en la pampa nortina, o el campo de la zona central.

Es en esta coyuntura, en donde desde 1900 que el país sufre una serie continua de movimientos y agitaciones sociales, con sitios y tomas en ciudades como Valparaiso, Iquique, Santiago, entre otras. La Cuestión Social y la precaria vida de la ciudadanía, hizo que los pueblos y aldeas, trabajadores y obreros, estudiantes y operarios, se organizaran, bajo el alero de las mancomunidades y gremios, alcanzando incluso, el apoyo de los jóvenes oficiales del Ejército y el famoso “ruido de sables” en Septiembre de 1924. Con la figura de Luis Emilio Recabarren, Chile es capaz de doblegar la fuerza de la oligarquía, pero Arturo Alessandri Palma, traiciona al movimiento, desprecia el trabajo constituyente de la ciudadanía, e impone su propio texto constitucional, la Constitución de 1925, con el surgimiento además, del populismo estatal, con máximos exponentes en las próximas décadas.

Varios elementos fueron claves para que este movimiento cayera en desgracia. Líderes de la FECH y otros grupos estudiantiles que privilegiaron su entrada al Congreso y sus profesiones, la muerte de Recabarren, habilidad de la oligarquía en prometer y entregar a las personas respuestas a sus demandas, desde un sentido paternalista-estatal, no remoción de alta oficialidad del Ejército, y un movimiento en sí, que perdió la fuerza y el carisma de antaño.

Habíamos perdido la segunda oportunidad en nuestra Historia.

Estamos en 2014. Y una nueva oportunidad tenemos en el horizonte. Enmarcado en un sistema económico neoliberal, impuesto por las armas de la Dictadura de Pinochet, con un sistema educativo fracasado, que nos tiene como uno de los países más desiguales del mundo, con hipersegregación escolar, un sistema de pensiones que ha fracasado, un sistema de salud en las ruinas, y con niveles de polarización social y de ingresos, que han generado en las masas sociales, en la ciudadanía, un caldo de cultivo que no pudo ser eliminado por la dictadura. Ha madurado un sentimiento, una emoción comunitaria-social, la cual nos lleva de vuelta a un punto de inflexión probable. Ya en 2006 con la “Revolución Pinguina”, dió síntomas de que algo pasaba, y en 2011-2012, los movimientos sociales y estudiantiles, bajo el alero de la Educación de Calidad, sin lucro y para todos, generó en muchos, el recuerdo de los episodios sucedidos anteriormente y se volcaron a estudiarlo con detenimiento. Sin duda, estamos en presencia de un cambio social importante, los movimientos sociales, con su energía propia e inclusiva, comunitaria y diversa, refrescan y politizan el espacio público, lo cual le hace muy bien a Chile, pero que sin duda, se debe tener cuidado en no caer en errores del pasado. No podemos permitir que los partidos políticos se apropien de este nuevo espacio de cambio, como tampoco los intereses personales o caudillismos primen entre los movimientos emergentes. Hay que aprender de la historia reciente, de nuestros procesos sociales en el tiempo, y no olvidarnos, que no podemos confiar en quienes históricamente nos han traicionado siempre.

Tener una nueva Constitución, es un paso esencial para un nuevo Chile, y eso implica, no venderse a la oligarquía, ni recibir embajadas, ni agregadurías culturales ni de otra índole, ser claros y directos en que el poder entregado por la ciudadanía es temporal y pasajero, y responde a un mandato revocable. Tanto la Concertación como la Alianza traicionaron a Chile en 30 años, ellos no representan el cambio, de la misma forma, que no lo era Alessandri Palma.

Chile necesita terminar con 200 años de imposiciones, tutelajes, y un matonaje de la oligarquía existente. Antes fueron los terratenientes, hoy lo son los empresarios del sector financiero-especulativo.

Solamente, entendiendo la historia y sus procesos, podemos cambiar el país, y hacer de nuestro pueblo, una comunidad inclusiva e integradora.

 


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El País Amateur

Hace un par de días, tuve la oportunidad de recorrer con tranquilidad algunas ciudades de la zona central de Chile, ya que tengo por anhelo, conocer y recorrer algunas escuelas y colegios municipales. En ese andar, en ese caminar, fui contemplando los sabores que identifican a nuestro país, a su idiosincrasia, su gente, su forma de ser, expresarse, vivir, y en último caso, de ser sociedad.

Y por más que mirase de otras formas, uno va contemplando algunas características tan nuestras, tan criollas, que se desvanecen en los niveles socio económicos, en los indicadores cuantitativos, en los datos del Banco Mundial, el FMI y Hacienda. Más allá de ese Chile que quieren vendernos, de los 20 mil dólares per cápita, de cifras de crecimiento del 6%, de la reducción de la pobreza, etc, está ese Chile real, ese país que donde tu mires, sientes, percibes y observas, su alma esencial: el amateurismo.

Hablamos todo el día de ser desarrollados, de ser como los europeos o americanos, de alcanzar por fin el anhelado “status” de primer mundo. Por que en realidad eso buscamos, “status”, una forma peculiar de lo que somos como nación, determinada por su clasismo y xenofobia, que no tiene asco en ocultar la verdad y esconderla por debajo de la alfombra de la realidad. No tenemos ningún resquemor, al ser unos de los países más desiguales del mundo, no nos cambia el semblante, que el 75% de nuestros niños hayan sido maltratados física o psicológicamente, y que el 25% se encuentre bajo la línea de la pobreza. Somos personas amateur, donde sea que vivamos.

Nos hicieron creer un sistema impuesto por las armas. Consideramos “normal” que la gente se endeude hasta para vivir, que gaste lo que no tiene, y que ni siquiera tenga para ser dignos. Nos conformamos con el clásico discurso ” nadie lo mandó a endeudarse”, tan simplón de países individualistas y despolitizados. Nos nos mueve ni un músculo, que las personas hagan colectas, rifas y completadas para comprar un médicamento de su enfermedad, no nos afecta que miles de familias vivan en la calle, se mueran de frío en invierno, pero si que reclamamos cuando falla el sistema informático y la web, de las ofertas de LAN u otras compañias.

Nuestra alma como sociedad, como país, está corrupta hasta la médula. Creemos que todo se puede comprar, el amor, el cariño, el afecto. Creemos que mientras más regalemos a las personas, más nos van a querer. Nos endeudamos a 12 meses para Navidad, San Valentín, Día de la Madre, del Padre, del Niño, etc. No lo cuestionamos, lo aceptamos como robots, prostituidos como seres de consumo, y no seres humanos, de afecto y amor.

En 15-20 minutos, en las principales ciudades de Chile, puedes pasar de los sectores más ricos de la sociedad, a la pobreza más dura; conviviendo simultáneamente, en un desamparo tremendo. Jóvenes de los grupos socio económicos más altos, criados por sus nanas y en la más profunda soledad, con índices de ausencia parental muy altos, donde todo se oculta y tapa, embarazos adolescentes, infifelidades, quiebres matrimoniales, etc. Somos de papel, en la cultura de la imágen y lo visual, pero sin profundidad. Al otro lado, los más pobres, sin mayores oportunidades, sin acceso a salud, educación y trabajos dignos, con personas que se deben levantar a las 5 am para alcanzar un número en un consultorio público, para ver si el médico que llegue, tipín 11 am, se atreva a dar una consulta de 5 minutos. ¿Qué clase de país tenemos, que una persona deba mendigar por algo tan básico, como es su salud?.

La mayoría de los chilenos, algo así como el 75% de la fuerza activa trabajadora, gana cerca de 367 mil pesos. En el país de mentira, de la apariencia y la farsa, lo importante es tener DirecTV, LCD, Iphone 5, etc. No importa nada más, tengo que tener más que el otro, ser más que el vecino. Muchos cambian el auto todos los años, y con suerte, tienen para la bencina. Se endeudan a 30 años para comprar una casa, que al final, nunca es realmente de ellos, es una ilusión, una mentira completa. Pero seguimos creyendo, que somos el ejemplo de Latinoamérica, la envidia de todos.

Y en ese pensar y reflexionar, me detuvo la historia de un niño con su padre. En una esquina, en el auto, el niño de 7 años, le dice al padre, mirando a un vagabundo en la calle “¿Por qué papá, el no tiene auto, si nosotros tenemos dos, y no necesitamos tener 2 autos?”. La esperanza, está en nuestros niños. En esos mismos que en cada rincón del país son violentados, maltratados y en algunos casos, hasta abusados sexualmente. Lo poco que nos queda, son nuestros niños y niñas, y que hacemos? Nada, no los cuidamos en lo absoluto. Los hacemos ” competir” con el otro, cuando ellos solo quieren “compartir” y “jugar”.

No sé como podremos romper este círculo. La verdad, quiero creer que podemos cambiarlo. A veces, simplemente nos falta entender que sin los demás, no somos nada. Necesitamos lo más importante para ser un país del primer mundo: Humildad. Pero claro, al ser amateur, solo es una palabra más en el diccionario.

Mientras sigamos en este camino, serán solo algunos que podrán disfrutar de ese “desarrollo”, pero todos, sin excepción, compartirán la pobreza extrema de valores y principios, y seguiremos siendo, seres de consumo, de papel, de soledad.


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¿Por qué nos importa tanto la Educación?

Una de las ventajas de tener más tiempo cuando se aproximan las vacaciones, es que puedes reflexionar sobre lo que pasó y lo que viene en el futuro, corto y mediano plazo, y es en ese sentido, que es interesante aproximarse a lo que nos motiva a estar en la Educación, a que cada mes se escriban más y más columnas en la materia, que muchas otras personas opinen, emitan juicios, razonen, piensen y busquen mayor información.

Es en ese sentido, que deseo poder entregar algunas señales, que a mi modo de ver las cosas, nos mueven por una Educación de Calidad para todos, no segregada, inclusiva, laica e integradora. En primer lugar, nos mueve que lo llevamos en el alma, en la sangre, en el cuerpo. Tenemos eso que muchos llaman “vocación”, esa necesidad de transmitir al otro, de llevar más allá de lo normal, el conocimiento y la experiencia de aprendizaje. Podemos pasar toda una vida quejándonos de millones de cosas por nuestra profesión: malos sueldos, malos tratos de empleadores, Estado, sociedad, etc, pero cuando un ex-alumno(a) 20 años después, se ve en una calle, con su familia, y te dice : “¿Cómo esta profesor(a)?, me alegra mucho verlo(a)” y te recuerda con cariño y afecto, tal como decía Gabriela Mistral, es porque cumpliste con tu rol de maestro. Esa palabra, maestro, que tanto escasea en nuestro tiempo, y que lamentablemente ha sido reemplazada por “expertos”, “instructores calificados”, entre otros.

En segundo lugar, nos motiva por que creemos firmemente que se puede cambiar la sociedad y la vida de millones, con un pensamiento crítico, superior, con juicios razonables, basados en el argumento y no el estómago. Esa es la distinción entre la Educación y la Instrucción. Se confunde como similes, pero son muy diferentes unas y otras. Para ello, quiero dar a conocer un ejemplo. En mi paso por la UC, en matemática, tuvo un docente, que era postdoctorado en matemática en Estados Unidos. Una eminencia en el área, pero que de pedagógo, no tenía nada. Cero empatía, criterio educacional, formación en habilidades blandas, etc. Me pregunto muchas veces, si en las universidades, deberían tener al menos cursos de pedagogía los académicos que ahí trabajan. Yo creo que si, firmemente.

Por otro lado, la Educación es una aventura maravillosa del ser humano. Representa la experiencia más significativa que una persona puede hacer por el otro. Es por ello, que no cualquiera puede ser maestro, no todos están llamados a ello. Es un largo y complicado camino, y sólo quienes vean y sientan ese “llamado” por los demás, podrán alcanzar esa meta. Es una profesión de mucha fe, y que no tienen mayores reditos económicos. Es un acto de amor, de pasión y entendimiento por los demás.

Con la Educación podemos cambiar la vida de la gente, desde que aprender a leer y escribir, hasta que alcanzas tu doctorado. Pero sin duda, lo más importante, es que te permite cuestionarte las cosas, tu mundo, tu sociedad y lo que te rodea. Por eso, para muchos, es una amaneza, pero para otros, es una oportunidad de crecer, servir y entregar lo poco que uno tiene, por los demás.