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Un blusero más en esta selva de cemento… llamada Santiago de Chile.


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Fantasmas

Uno de los elementos más interesantes al analizar los procesos políticos y sociales durante los últimos siglos, es la vertiginosa velocidad de los cambios que suceden, y en especial, como algunos elementos que habíamos pensando que ya estaban superados como la xenofobia, discriminación, exclusión, etc, están todavía anclados en el corazón de algunas personas, en especial en aquellas generaciones como los Baby Boomers.

Una de las lecciones que el presente año nos a dejado en relación a lo anterior, es que existe a pesar de todos los esfuerzos en globalización, democracia y crecimiento, un amplio segmento de la ciudadanía que está al margen de los frutos y beneficios de una sociedad en continuo cambio. Hechos como el Brexit en UK, el Plebiscito del Tratado de Paz entre el Gobierno de Colombia con las FARC, las elecciones generales en España, las Municipales en Chile, y la reciente Elección Presidencial en Estados Unidos, tienen como hilo conductor precisamente que los “marginados” y “hastiados” del sistema social, hablaron y pusieron su voz en alto, y con fuerza. Mientras la gran mayoría creíamos que dichos procesos estaban claros, ya que las encuestas marcaban esas tendencias, la realidad fue muy diferente. Una bruma de desesperanza empezó a cundir a millones de personas, al ver que nacionalismos, políticas xenófobas, discriminaciones y racismos, volvían al discurso populista de derecha e izquierda en muchos países, justamente esos “fantasmas” que habíamos dejado atrás luego de un siglo XX lleno de muerte, guerras y dolor, volvían a aparecer en nuestras narices.

Cuando se analizan por ejemplo, el Brexit en UK y las Presidenciales en Estados Unidos, podemos observar elementos comunes que son parte de un diagnóstico mayor.

Figura 1.

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Figura 2.

spatial-voting-brexit-referendum-24june2016

Como podemos ver en la Figura 1., la distribución de votantes de Trump, está marcada por tres hechos importantes: Hombres blancos, zonas semi-urbanas y rurales con población de menos de 1 millón de personas, y baja escolaridad. Precisamente, este grupo, que no se ha beneficiado de los TLC y acuerdos económicos en más de 20 años de Estados Unidos con el resto del mundo, levantó la voz ante la exclusión de Washington, haciendo eco de las palabras de Trump en su lema de campaña: “Make America Great Again”, dijeron no más. Grupos como el Tea Party, KKK, Neocon, entre otros, resurgen como oportunidad ante una sociedad estadounidense dividida y fuertemente segmentada, queriendo “devolver” la grandeza perdida de Estados Unidos, con fuertes ideas discriminatorias, segregacionalistas y anti-inmigrantes. Es el triunfo de la emocionalidad ante la impotencia de la marginación.

En la figura 2., podemos ver que precisamente quienes votaron a favor del Brexit, son aquellos segmentos menos favorecidos por décadas de trabajo en la Unión Europea, segmentos etarios más altos y de GSE más pobres, trabajadores, empleados y británicos que se sientes excluidos de un modelo que supuestamente ayuda más a los demás, pero no a ellos.

No es casualidad que en ambos casos, las generaciones más jóvenes, los “Millennials”, se hayan expresado en las calles, con fuertes marchas y manifestaciones ante lo ocurrido, pero donde las mismas cifran evidencian que quienes más votaron no fueron precisamente ellos, sino los de más edad. Es la paradoja de la participación cívica en el mundo globalizado: Globalizar la sociedad, economía, política y consumo, pero no la ciudadanía y valores republicanos.

Como señalé al principio, esto sólo es un síntoma más de un proceso más complejo y profundo en el mundo. El año 2017 nos trae más elecciones claves en países altamente relevantes, como Francia, Alemania, Países Bajos, etc, y lo más próximo en Austria, donde la ultra-derecha está liderando las opciones de la presidencia. Todo ello, configura un escenario tradicional en tiempos de crisis, volatilidades y miedos, resguardarse en discursos y lenguajes que apelen a lo emocional, al carácter propio de los nacionalismos y exacerbando la discriminación ante los demás, producto del mismo miedo. La democracia no ha estado a la altura de los desafíos del siglo XXI, como el cambio climática, oleadas de inmigrantes, crisis económicas, etc, y más aún, una clase política anquilosada y que ha dejado pasar que esos populismos dañen a los países, generando un ambiente sombrío y cargado de miedo.

Ya vivimos algo semejantes en la década de los años 30 en el siglo XX, y sabemos las consecuencias de ello. Debemos aprender de la historia, sus procesos y oportunidades.

¿Estaremos aún a tiempo de cambiar este escenario político-social?, Al menos yo, tengo mis serias dudas al respecto. Espero equivocarme

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Perspectivas y Transformaciones

Octubre 16, 2016

“Hay momentos en la vida en que una persona, para ser fiel a sí misma, tiene que cambiar.

No de batalla, sino de trinchera. Cambiar de camino, no de dirección”

Leonardo Boff

Con afecto, con claridad, y también con necesaria coherencia, queremos compartir con ustedes la decisión de concluir al menos en esta primera etapa, nuestra participación en el movimiento “Repensando las tareas” (La tarea es sin tareas) al que nos sentiremos siempre, profundamente vinculados.

Fuímos dos de tres personas (junto a Paulina Fernández) que dimos inicio a este recorrido con la primera entrevista y noticia –vía diario la Tercera- sobre una iniciativa que en realidad veníamos dando a luz hace muchos años: desde nuestros trabajos (Vinka y Carlos) y publicaciones en temas de educación, más de una vez, levantamos el cuestionamiento acerca del impacto de las tareas –en los derechos, salud y procesos de aprendizaje en muchos niños que además, en Chile, tienen jornadas extendidas-, entendiéndolas como un síntoma más de una educación por mucho agobiada y descuidada, y a la que concebimos inseparable del cuidado y respeto por la dignidad de sus niños, familias, y sus maestros.

Durante años, fuimos testigos de cómo los estudiantes secundarios y universitarios daban la batalla por una mejor educación, y por su lado, también los profesores. Pero faltaban las familias en esta tríada vital para cualquier sueño, reforma o revolución educativa en un país. Ver desde el primer día, cómo nacía un movimiento de mamás, papás, familias (abuelos, tíos, todos) que al cabo de un tiempo récord, contaba con noventa mil personas, ha sido realmente una experiencia tremenda y un éxito –como escribimos en más de una columna, “el resultado feliz de”- que alegra el alma. La oportunidad que se abría, era portentosa y entrañable. Para los niños, y para la educación.

De estos meses, conservamos aprendizajes, lecciones y lucideces nuevas, y otras de siempre. Seguimos creyendo, tal como desde el primer día, que cualquier causa relacionada con algo tan sagrado como la niñez y su educación, es indivisible de la vocación de cuidado y de una ética de responsabilidad (el cuidado, nuevamente) cuya prioridad sea proteger y alentar las vidas de cada nueva generación, sin alienar ni omitir ni por un momento el respeto, validación y contención de quienes acompañan su recorrido: las familias, las escuelas y docentes, junto al colectivo. Más aún, ese cuidado alcanza al propio activismo que cada persona elige desplegar: en sus acciones, su lenguaje, su sensatez y sensibilidad, y la constante atención al presente y lo que ese presente va hilando hacia el futuro.

Hemos reflexionado mucho acerca de lo que significa la actuación del movimiento, su vinculación –imprescindible- a las comunidades educativas (algo que todavía creemos indispensable fortalecer), y especialmente, el efecto del temprano involucramiento de los políticos en la trayectoria de estos meses.

Aunque valoramos que la mayor amplitud de partidos y agrupaciones, junto a medios de comunicación, y foros sociales hayan demostrado interés en escuchar al movimiento y en participar de una conversación siempre urgente en la protección de derechos de la infancia y su educación en Chile, nos preocupa que en demasiadas ocasiones lo que más resuene sean los mensajes “anti”, en clave negativa, el verbo “prohibir”, dinámicas de debate/disenso impositivas o agresivas, inclusive. Nada de lo anterior nos refleja, queremos ser muy asertivos, y lo hemos hecho presente desde un primer momento. También, en el escenario no previsto y apresurado de la presentación de un proyecto de ley “para prohibir las tareas” (anunciado por el Sen. Quintana a la prensa, en junio pasado). La prisa, la redacción, no reflejaban el cuidado que exigen la niñez y su educación, las familias (el problema de las JEC no es separable del problema más vasto de jornadas que no propician en lo absoluto el cuidado familiar y la conciliación), los profesionales docentes (invitar al colegio de profesores no es suficiente considerando su moderado % de representatividad del magisterio nacional), y las comunidades educativas.

Un país entero hace mucho espera conocer hasta dónde puede llegar su envergadura de imaginación y alas en este siglo XXI. El exceso de tareas es síntoma, ya lo decíamos, de una educación malherida, pero en la dolencia mayor, herramientas obsolescentes como “los deberes para la casa” se suman a la realidad de la JEC, a modelos curriculares sofocantes, a la presión del SIMCE, los incentivos perversos, la falta de apoyo a profesionales docentes, y la brecha de inconmensurable desigualdad entre niños/as que viven en Chile. Una brecha que sólo la educación, seguimos creyendo, como un puente hermoso y tozudo, podría y debe ayudar a eliminar.

Desde las premisas señaladas, ¿cómo entender un proyecto de ley sin una mirada holística e inclusiva de las comunidades educativas, y que encima refuerza la segregación al abordar solamente a colegios subvencionados? ¿No es continuar en las mismas dinámicas mercantiles y perversas si se castiga la subvención por incumplimiento de la “prohibición” de las tareas? ¿Cómo se planea fiscalizar el cumplimiento de esa ley: multando a colegios que a su vez deberían multar a profesores? ¿Y los demás establecimientos, quedan fuera?

¿No habrá una forma de combatir el agobio que lejos de ahondar separaciones, sea inclusiva y equitativa? ¿Bajo qué premisas se preserva el cuidado por el bienestar de nuestros hijos del bienestar y por la apuesta que un país necesita realizar para que sus docentes puedan dar lo mejor de sí en el aula? No concebimos transformaciones en la educación sin un accionar estrechamente vinculado a los profesores y comunidades educativas que encarnarán esos cambios.

También es necesario responder a estas preguntas: ¿Cuál es la tasa de tareas escolares en Chile, qué contiene la rúbrica de evaluación disponible para apoderados y padres? ¿Cuál es la definición de “tarea”, y dónde se explica, al alero de esa definición, cómo debería entenderse entonces el juego educativo, determinadas actividades para niños con NEE, o los videos de YouTube que los niños ven (y aman hacerlo) en el modelo de flipped-classroom que algunos establecimientos están implementando, o la realización de proyectos fenomenológicos en colegios donde se están dejando atrás las asignaturas, o en aulas donde los docentes trabajan –luego de la revolución iniciada por Mortimer Adler y revivida por Salman Khan- el seminario socrático? Las tareas pueden ser motivo de tensión, conflicto y hasta de maltrato físico/psicológico en hogares donde la dificultad del niño para “responder” genera frustración en padres agotados, agobiados. Pero en hogares donde niñ@s son abusados sexualmente, muchos de ellos encuentran un refugio en el tiempo y “defensa” de sus actividades escolares y/o rendimiento académico, como una forma de reducir la frecuencia y exposición al abuso. Podríamos señalar muchos ejemplos donde no es tan blanco-negro el resultado de la implementación de una medida como la que sin mayor detalle ni desarrollo, enuncia el proyecto ley original (en el sentido de “prohibir”, “eliminar”).

Si el camino es legislar, se legisla para un país entero, para toda su infancia, considerando a todas las comunidades educativas. No podemos omitir preguntas, ninguna, si dicen relación con la experiencia de niños/as diversos en proyectos educativos asimismo muy diversos. Lo anterior no equivale a capitulación, sino a respeto y en esa disposición no hay renuncia. La humildad, el autoexamen, son constantes como premisa del cuidado ético (Gilligan, Noddings) y también lo es la responsabilidad modélica de adultos, educadores y activistas, frente a la infancia y frente al colectivo.

A la presentación apresurada del PL en junio, se suma el que la Comisión de Educación del Senado sorprende a todos con una votación el pasado 12 de octubre, de la cual nos enteramos mientras se realizaba y sin contar con la certidumbre de que se hubiesen tomado en cuenta los resultados de acuerdos vinculantes. Podemos valorar la diligencia, pero recordemos que el propio Senado condicionó la votación del proyecto –en agosto pasado- a las recomendaciones que entregara Mineduc luego de convocar una mesa técnica con la participación de educadores, familias (representadas por el movimiento), expertos, etc.  De esa mesa que duró dos meses y en la que participamos (durante 6 Sesiones, de 2 horas y media cada una), surgen conclusiones y un informe que los Senadores recibieron. No obstante, no consta su consideración en la votación del 12 de octubre, aun cuando ésta fuera entendida como un “triunfo”. En cualquier logro, creemos, el autorespeto traza un límite y como movimiento debió ser explícita la insistencia y respaldo al informe (y trabajo) de la mesa técnica. Los códigos de la esfera política, legislativa, no siempre son iguales a los de la ciudadanía y las personas, pero más de un activismo está demostrando que es posible hacer las cosas sin comprometer su autocuidado y autorespeto.

Las causas nacen, cumplen ciclos, y entre esos puntos se levantan identidades, y se eligen por acción u omisión ciertos derroteros (con los cuales diversas personas se sienten más o menos en sintonía). Ojalá las elecciones siempre fueran, sean, con plena presencia e intención, y no arrastrados por contingencias, la prisa, la desatención. El autoexamen es constante, para nosotros lo ha sido, al respecto del fin y de los medios, de lo que es endosable y lo que no, y de lo que consideramos como “logros”.

Hay un verso muy lindo de Vicente Huidobro que dice: “deseo esta ola de horizonte como único laurel para mi frente”. Esa ola que podría ser un amor bien correspondido, la reverencia ante la vida, un sueño cumplido. Nuestro horizonte más feliz ha sido y seguirá siendo aportar a la vida buena y el cuidado de la niñez, y al fortalecimiento de la educación entendiéndola como un bien público y de hacer colectivo. Siempre con los profesores y comunidades educativas y humanas, y siempre con la mayor delicadeza, de artesano chino en cada acción, cada palabra, cada paso, para poder disfrutar uno o más laureles con dicha, y con satisfacción cristalina. Con paz.

Aquello que uno más ama, lo que más anhelamos, lo que tratamos de construir para quienes más queremos (nuestros hijos y los de todos) merece tiempo, templanza, visión de futuro, y aunque suene repetitivo, el mayor cuidado. Los niños son un tesoro, su educación debería serlo, el movimiento lo es, y puede todavía llegar a ser más grande en tanto logre invocar y reunir –sin alienar con palabras ni acciones o con un proyecto ley que no refleje la integralidad del problema ni considere a todos los actores educativos- a miles de personas y voluntades. Somos casi cien mil, pero recordamos que existen 3.6 millones de NNA en edad escolar, miles de familias más, y miles de docentes. Hay espacio para crecer todavía más, y del modo más inclusivo.

Para terminar, gracias a cada uno y una, a todos, por lo compartido y aprendido en esta primera etapa, y también por recibir esta decisión que resulta de un discernimiento largo, y de un período de espera que creímos importante sostener en tanto se concretaban trayectorias como por ejemplo la mesa técnica y la elaboración de una propuesta sólida de parte del movimiento (actualmente en elaboración, y destacamos el rol que la psicóloga Constanza Gamboa ha tenido en dicho cometido).

El tiempo dirá si nos volvemos a encontrar en etapas futuras. Ahora nos despedimos y tengan la certeza que desde dondequiera, estaremos trabajando como siempre, con y para los niños y niñas, jugándonos por el sueño de una educación inseparable del cuidado ético, y de un país responsable con su infancia, capaz de darle protección, y un amor tan grande que alcance y vuelva sobre toda nuestra sociedad.

Carlos Ruz, Matemático, Docente

Vinka Jackson, Psicóloga, Educadora

 

 


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Tiempos de Elecciones

Una de las cosas más interesantes que vivimos hoy en día en Chile, es que en este proceso de ruptura del “antiguo régimen” político que el país acontece, surgen dentro del caos imperante, algunos personajes y políticos que nos hacen tener presente que dentro de éste escenario conocido, es decir, voto voluntario, baja participación cívica, despolitización y polarización social, arriesgarse o tirarse a la piscina es relativamente fácil y sencillo. Hay dos hecho particulares en estos días, que lejanos entre sí, se conectan en la pudrición política que niega a aceptar la realidad: Chile, al menos en sus estratos medios y medios-altos, cambió.

A 200 km de Santiago, hacia el sur del país, se encuentra la ciudad de Curicó (Población aprox. 142 mil habitantes. Fuente: CASEN2013) la cual en éstas próximas elecciones municipales, van en postulación al cargo de Alcalde de la Ciudad, los Srs. Javier Muñoz (DC) y Hugo Rey (UDI), quienes en su calidad de alcalde en ejercicio y ex-alcalde de la comuna, han sido conocidos por la mediocridad de sus administraciones. El primero, actual alcalde de Curicó, Javier Muñoz, conocido con la corrupción en la municipalidad, con pago de favores a personas cercanas a la DC, como en la Administración del Cementerio Municipal o el Departamento de Educación Municipal, por mencionar dos casos, y que a pesar de ello, va nuevamente a la reelección este mes de Octubre. Su cercanía con el Diputado Roberto León y el Senador Andrés Zaldívar, ambos también involucrados en temas de pagos de favores y corrupción, como por ejemplo SQM, comprometen absolutamente el devenir de la comuna y provincia de Curicó en la Región del Maule. En este contexto, es que también tenemos a un completo Concejo Municipal formalizado por fraude al fisco (www.curicopedia.org/index.php/Formalización_de_concejales_en_Curicó) del cual al menos 5 de ellos, irán a la reelección como concejales. Una situación absolutamente descabellada, inmoral y carente de toda fineza política, cuando exigimos más que nunca confianza y transparencia.

Por otro lado, en días pasados oficializó su precandidatura presidencial, el ex-mandatario Ricardo Lagos Escolar, quien fuera Presidente de Chile entre 2000 a 2006. Su gobierno, se caracterizó con enormes situaciones de corrupción, fraudes, arreglos con empresarios, bancos y una larga lista de temas y hechos que hoy en día, salen a la luz del recuerdo de quien fuera considerado por parte del gran empresariado de Chile, como el “un gran amigo de la CPC (Confederación de la Producción y el Comercio)”. No podemos olvidar la situación del CAE (Crédito con Aval del Estado) para Educación Superior, que hoy en día, mantiene endeudados a miles de chilenos, como también los sucedido en Ferrocarriles del Estado, MOP-Gate, Mop-Inverlink, entre muchos más.

Ya sea a escala local o nacional, como hemos podido ver, la situación política y social del país exige transparencia, honestidad y sobre todo, confianza en las personas. No se trata de ser santos ni monjes, sino de tener un mínimo ético y moral en cargos públicos. Tal como lo ha señalado el ex-presidente Ricardo Lagos, el “mínimo civilizatorio” de la sociedad cambió, y en ese cambio, nuestras personas, ciudadanos, exigen y demandan mucho más.

En la Convención Demócrata de julio pasado, el Presidente Barack Obama dijo: “No abucheen, vayan a votar”, en relación a las críticas a Donald Trump (candidato republicano a la Casa Blanca). Eso mismo, es practicable en Chile. No necesitamos más críticas y abucheos desde las redes sociales, el teclado, computadores y celulares, necesitamos presencial real, acciones concretas de la población, y una de ellas, es ir a votar en las próximas elecciones. No importa por quién, incluso si quieres puedes anular, pero vota, participa. No dejemos que Chile siga así.

Por que son tiempos de elecciones, y como tal, también comienza el pan y circo de la oligarquía política hacia la ciudadanía. Sé inteligente, y no caigas en “cantos de sirenas”. Infórmate y participa.


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Punto de Inflexión

Hace algunos días, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) entregó y liberó los datos de la evaluación de habilidades y competencias PIACC 2015 (Ver http://www.oecd.org/skills/Evaluaciones-de-competencias/ ), el cual mide bajo ciertos indicadores y áreas particulares (comprensión lectora, razonamiento matemático y uso de tecnología) el desempeño de los adultos de los países de la OCDE y otros participantes. En ese sentido, nuestro país obtuvo muy bajos resultados en las áreas respectivas, y en donde lo preocupante es que aquello es transversal en los diversos grupos socioeconómicos y niveles educativos (básica, media y superior).

De lo anterior, los principales resultados son los siguientes:

  • El porcentaje de adultos con bajo puntaje en competencias en Chile, es del 67%. Promedio OCDE, 26,3%
  • Promedio de puntajes de habilidades y competencias en matemática, es de 206 ptos. Promedio OCDE, 263 ptos.
  • Porcentaje de adultos en Chile con bajo puntajes en nivel 1 de competencias tecnológicas, 26,8%. Promedio OCDE, 14,2%.
  • Promedio de puntajes de habilidades de lenguaje en edades de 16 a 24 años, de 237 ptos. Promedio OCDE mismo rango, 275.
  • La diferencia de habilidades en lenguaje entre más jóvenes y viejos en Chile, es de 43 ptos, en OCDE, de solo 25 ptos.
  • La diferencia de puntajes en habilidades en matemática entre más jóvenes y viejos en Chile, es de 48 ptos. Para promedio OCDE, 23 ptos
  • Porcentaje de adultos capaces de resolver problemas usando tecnología en rango de 25 a 34 años, 24,1%. Promedio OCDE, 44,8%
  • Puntaje de comprensión lectora para hombres: 224 pts, para mujeres, 216 ptos. OCDE: Hombres, 269 ptos; Mujeres, 267
  • Puntaje de habilidades matemática para hombres: 217 pts, para mujeres, 196 ptos. OCDE: Hombres, 269 ptos; Mujeres, 257
  • PIACC 2015, evidencia que sesgo de género en adultos está fuertemente asociado a habilidades y competencias matemáticas
  • Puntajes en Comprensión Lectora para niveles de Educ Básica, Media y Superior: 177, 219 y 254 ptos. Para OCDE, 231, 264, 292 ptos.
  • Eso quiere decir que un profesional universitario en Chile, tiene menos habilidades y competencias que un adulto con educ. secundaria OCDE

Me quiero detener con la última referencia. Es demasiado importante. No podemos seguir sin hacer una reflexión sin este aspecto.

Nuestro sistema escolar, ya sea en sus dependencias municipal, particular subvencionada o particular pagada, por casi 30 años, ha formado a dos generaciones de ciudadanos que carecen de las habilidades y competencias básicas en el mundo del siglo XXI. Lo extremadamente duro, es que para un sector de la población, marcado por el desprecio a la ciudadanía y las personas, que viven de sus círculos y redes sociales, de sus contactos y grupos de influencia, la evaluación PIACC 2015 les dice “saben, ustedes son tan malos como los más pobres”. Eso es brutal, por decirlo menos.

Lo escalofriante, es que los colegios y escuelas de los deciles más altos, seguirán cobrando mensualidades exorbitantes, desmesurados y estratosféricos, amparados en la “educación de calidad” que entregan. Hoy ya sabemos, que eso es una gran y enorme mentira.

Nos enfrentamos por tanto, a un punto de inflexión gigante como país: O seguimos con reformas, cambios y maquillajes a un sistema educativo que ya no funciona, tanto en los públicos como privados, con ideas de innovación, gestión y cuanto elemento de economía desean meterle, o simplemente hacemos lo que siempre debimos hacer, que es transformar nuestra educación desde sus bases más esenciales, con el fin que desde ella podamos construir una visión país, una arquitectura de nación que nos abra un camino al desarrollo. Para ello, se requiere voluntad, decisión y coraje. No podemos seguir así, no podemos perder otra generación más de personas solamente para enriquecer a otros.

Éste debe ser el punto de inflexión de Chile, por que ya posiblemente en un camino de no retorno.

Es hora de transformar la educación de Chile…..

 


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Equidad de Género: Y la educación cuando?

Hace un par de días, se conoció la horrible noticia de una joven asesinada en el patio de un colegio y enterrada en extrañas circunstancias, por un hombre de paradero recientemente conocido, y que se suma a la lista de mujeres asesinadas durante este año en Chile. Los femicidios responden como uno de los actos más bárbaros y atroces que pueden suceder, y que son propios de una enfermedad grave que nuestra sociedad vive: la desigualdad e inequidad de género. Junto con la enorme tragedia que ocurre en materia de infancia y pueblos originarios, la mujer sufre constantes vejámenes y abusos de múltiples partes, sectores y grupos socioeconómicos. Es en este sentido, que cabe la pregunta vinculante sobre lo que a nivel educacional y como sistema educativo, estamos haciendo para combatir este flagelo.

Nuestro sistema educativo es un reproductor de la desigualdad que existe en Chile, de sus patrones sociales y culturales dados. Esto ya lo decía hace algún tiempo Bourdieu. Y claramente, también ocurre a nivel de inequidad de género.

Desde el foco de instrumentalización del rendimiento escolar, el género se reduce a que niños tienen mejores puntajes que niñas en matemática, y que es al revés en lenguaje. También algo semejante sucede en ciencias. En el aula, tenemos que diversas tareas son segmentadas por el género, que dista mucho de una visión inclusiva y diversa, y que apunta a una competencia entre los géneros, más que un trabajo cooperativo dado.

Mientras tengamos un sistema educativo que apunte a que los estudiantes solamente se adapten a un sistema social dado, en vez de cuestionarlo y criticarlo, seguiremos con una visión en la cual el hombre tiene supremacía sobre la mujer, relegándola a un segundo plano. Debes construir un camino social, desde la educación, en la cual los hombres y mujeres trabajen cooperativamente, en donde ni uno ni el otro esté por sobre, sino que en sus diferencias y semejanzas, pueden construir un camino de integridad y valor social. Los países nórdicos pueden darnos buenas lecciones en ese sentido.

No es casualidad que todos los países con altos índices de desarrollo humano, crecimiento y riquezas, son países con alta inclusión, equidad de género, y plenos derechos sociales y laborales. No es posible que una mujer en mismo trabajo que el hombre, gane 40% menos, por el solo hecho de ser mujer.

La educación puede hacer mucho para la equidad social, pero para eso, debemos cambiarla completamente, y eso ya, es un enorme desafío.


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La Rebelión de los Milennials

Hay dos fenómenos políticos y sociales muy importantes que están ocurriendo hoy en día en el mundo, los cuales pueden parecer separados entre sí, por miles de kilómetros, pero que comparten en común un notorio giro o cambio en la perspectiva y apoyos a las decisiones de ciertos países. Ese elemento que está cambiando la balanza de poder, se llama la Generación Y o los “Milennials” (https://es.wikipedia.org/wiki/Generaci%C3%B3n_Y)

En Europa, tenemos este 23 Junio el “Brexit”, que representa la posible salida de Reino Unido de la Unión Europea. Sin entrar en mayores detalles al respecto (sugiero seguir en Twitter a @PaulinaAstroza para mejores detalles) si podemos señalar que las encuestas que se han estado realizando en el último tiempo, evidencian que los jóvenes entre 18 a 35 años, se inclinan por apoyar la integración con el continente, en comparación con los grupos etarios más altos, que se inclinan por dejar la Unión Europea (http://www.theweek.co.uk/eu-referendum/65461/eu-referendum-poll-shows-drop-in-support-for-brexit). Esto podría ser algo llamativo y no tan relevante, sin embargo, cuando cruzamos el Atlántico, nos encontramos con una sorpresa mayúscula.

En estos momentos, se desarrollan las elecciones primarias en Estados Unidos, en donde por un lado, el Partido Republicano se empecina en parar a la máquina Trump, a manos de los candidatos Cruz, Rubio y Kasich. En el sector oficialista, en el Partido Demócrata, la contienda es algo más interesante, entre la Ex Secretaria de Estado Hillary Clinton y el Senador Bernie Sanders. En este último caso, el candidato Sanders, de 75 años, ha revolucionado estas primarias, con un discurso muy socialista y que ha penetrado fuertemente en los más jóvenes ( 18 a 35 años), con cifras de más de un 80% de apoyo en intención de voto (http://www.altonivel.com.mx/55659-bernie-sanders-el-socialista-que-apoyan-los-jovenes-de-eu.html), lo cual a puesto en alarma a la candidata Clinton, que triunfa en sector más conservadores y de más rango etario.

Entonces, qué tienen en común el “Brexit” Europeo y las elecciones presidenciales en Estados Unidos? Una nueva generación que se mueve por ideas y posturas generales, por propuestas globales, y lo más importante, por ideales comunitarios. Esto, sin duda, está cambiando la sociedad y la política en Occidente. Hace algunos años, una encuesta Gallup señalaba que esta generación, estaba en contra de las políticas intervencionistas de Estados Unidos con el mundo, y que desearían una mayor cooperación con los países.

¿Será que estamos comenzando, una revolución generacional jamás vista? , o quizás como señaló Toffler en los años 80, que la sociedad de la información generaría un cambio tan grande que las instituciones colapsarían y vendría un mundo más empático y solidario entre sí.

Por ahora, debemos seguir con atención el transcurso de los eventos políticos, pero una cosa es cierta. Los “Milennials” no les interesa la política tradicional, y eso, ya incomoda a la vieja sociedad de fines del siglo XX.


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Los que ya no vuelven

Uno de los elementos más críticos en la historia de las personas, es aquella que se asocia a la pérdida de un ser querido, ya sea familiar, amigo, conocido, etc. Nadie en su vida está ausente a este hecho, y claramente, nadie nos prepara, nadie nos enseña a estar listos para ello.

La pérdida como emoción, abarca todos los aspectos del ser humano, no solamente lo afectivo-emocional, sino que también lo físico-corporal. Sentimos con nuestro cuerpo, reímos y lloramos con este preciado regalo de la vida, y también lo vivimos con la pena y la tristeza de los que ya no están. Más allá de las razones o causas, es importante siempre “vivir” la emoción de la pérdida, lo que se llama o conoce como el “duelo. El desapego es un forma, una manera de vivir y existir en esta realidad, de convivir con el otro, de caminar en el crecimiento personal y el desarrollo individual. No se trata de ser apático o frío por la vida, sino de tener la consciencia de que las personas en nuestras vidas, vienen a hacernos crecer y mejorar, y que irremediablemente, pasarán o ya no estarán.

Quizás una de las pérdidas más importantes, sea la nuestra, la que experimentamos cuando perdemos el rumbo, cuando estamos abrumados por la vida, problemas, relaciones, etc. Perdernos, no es el problema, sino cuando dejamos de tener el “rumbo” que nos llevaba hacia un nuevo mundo, a un destino incierto pero certero de realidad. Tal como dice mi amiga Vinka Jackson, perderse es quizás un momento para nosotros mismos, de reencontrarnos y lograr nuevas fuerzas en el camino que tenemos por delante. Lo clave, es jamás de creer en nuestro destino, nuestra vida, nuestros sueños y anhelos como seres humanos, únicos e irrepetibles.

Hoy deseo perderme, hoy quiero buscar nuevos rumbos, experimentar caminos y posibilidades que jamás pensé y soñé. Me quiero perder y no volver a los miedos de antes, a la dependencia de cosas tan pequeñas e insignificantes, quiero vivir en el placer de la convivencia mutua, sin escudos ni juzgamientos, libre, entregándome al otro, abierto y expuesto a la vida.

Perderse es eso, no volver. Hoy no quiero volver, quiero perderme para volver a lo que nunca fui, pero que siempre seré.