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Un blusero más en esta selva de cemento… llamada Santiago de Chile.

Los que ya no vuelven

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Uno de los elementos más críticos en la historia de las personas, es aquella que se asocia a la pérdida de un ser querido, ya sea familiar, amigo, conocido, etc. Nadie en su vida está ausente a este hecho, y claramente, nadie nos prepara, nadie nos enseña a estar listos para ello.

La pérdida como emoción, abarca todos los aspectos del ser humano, no solamente lo afectivo-emocional, sino que también lo físico-corporal. Sentimos con nuestro cuerpo, reímos y lloramos con este preciado regalo de la vida, y también lo vivimos con la pena y la tristeza de los que ya no están. Más allá de las razones o causas, es importante siempre “vivir” la emoción de la pérdida, lo que se llama o conoce como el “duelo. El desapego es un forma, una manera de vivir y existir en esta realidad, de convivir con el otro, de caminar en el crecimiento personal y el desarrollo individual. No se trata de ser apático o frío por la vida, sino de tener la consciencia de que las personas en nuestras vidas, vienen a hacernos crecer y mejorar, y que irremediablemente, pasarán o ya no estarán.

Quizás una de las pérdidas más importantes, sea la nuestra, la que experimentamos cuando perdemos el rumbo, cuando estamos abrumados por la vida, problemas, relaciones, etc. Perdernos, no es el problema, sino cuando dejamos de tener el “rumbo” que nos llevaba hacia un nuevo mundo, a un destino incierto pero certero de realidad. Tal como dice mi amiga Vinka Jackson, perderse es quizás un momento para nosotros mismos, de reencontrarnos y lograr nuevas fuerzas en el camino que tenemos por delante. Lo clave, es jamás de creer en nuestro destino, nuestra vida, nuestros sueños y anhelos como seres humanos, únicos e irrepetibles.

Hoy deseo perderme, hoy quiero buscar nuevos rumbos, experimentar caminos y posibilidades que jamás pensé y soñé. Me quiero perder y no volver a los miedos de antes, a la dependencia de cosas tan pequeñas e insignificantes, quiero vivir en el placer de la convivencia mutua, sin escudos ni juzgamientos, libre, entregándome al otro, abierto y expuesto a la vida.

Perderse es eso, no volver. Hoy no quiero volver, quiero perderme para volver a lo que nunca fui, pero que siempre seré.

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Autor: Carlos Ruz F.

Matemático UC. Profesor de Matemática e Incipiente Investigador en Educación. Coordinador General de Fundación Maule Scholar. Columnista en EduGlobal, El Quinto Poder y El Mostrador. Gestor en Resultados de Aprendizaje Activo. Áreas de Interés: Segregación, Mejora Escolar, Inclusión Educativa, Políticas Públicas, etc.

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