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Un blusero más en esta selva de cemento… llamada Santiago de Chile.

Historia de la Educación Pública en Chile (I)

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Uno de los aspectos más trascendentes a la hora de hablar de Educación, y en general, desde la perspectiva de la visión que deseamos establecer en nuestro sistema educativo local, es el sentido para el cual queremos efectuar un proceso de cambio y reforma educacional, vale decir, con que fin lo haremos, ¿Para aumentar la productividad del país?, ¿Para dar mayores oportunidades a las personas?, ¿Para disminuir la desigualdad social?, etc. Mientras, no tengamos esa primera piedra angular de la catedral que llamamos sistema educativo, estaremos simplemente cambiando las cosas, para dejarlas tal cual están.

cita paulo freire

Hay que establecer algunos hechos relevantes en este momento. Primero, que nuestro país desde su origen y formación, ha tenido como único motor de la economía, la venta de materias primas, es decir, salitre, cobre, madera, salmones, frutas, etc, nada, pero absolutamente nada de valor agregado o elaborado por nuestras manos, de manera tecnificada. La razón del por qué de aquello, es muy simple, por que para las élites gobernantes del país, históricamente, ha sido mucho más cómodo para ellas, proseguir con un sistema heredado de la colonia española, y fortalecer una economía mercantilista, especulativa y de alta plusvalía, pero que en ese marco, no necesita en lo absoluto, de una población altamente educada o calificada. Simplemente, se requiere mano de obra barata para generar riqueza especulativa. Lo que ayer fueron las fichas de pulpería, hoy son las giftcard del retail. No hemos avanzado un ápice en 200 años. ¿Y dónde queda la Educación Pública en este contexto?. Arraigada en la segregación social más excluyente de todas: Una educación para los ricos, y una para los pobres. Es así, que en el siglo XIX, la Educación Pública estuvo más que nada enfocada a la cobertura de ciertos sectores, y el fortalecimientos de élites educativas de Santiago, más que la provisión de una educación de calidad para la sociedad chilena. Pensemos un poco, bajo la Constitución de 1833, autoritaria, conservadora y católica, ¿Tenía algún sentido una educación de calidad, laica, soberana y pública? Bajo ningún punto de vista. Es por eso, que se privilegió el desarrollo de establecimientos educativos de cierto tipo, para ciertos estudiantes y con un cierto fin, y por otro, delegar mucho de la cobertura en las ordenes religiosas y congregaciones. Todo, bajo un modelo educativo rígido, traído de la Prusia Europea, y que más que personas pensantes y críticas, generó una masa de ciudadanos sometidos al rigor de las leyes y las normas, ideal para el país que se estaba construyendo.

escolarizacion siglo xix

Hacia fines del siglo XIX, se continuó con la labor de expandir la cobertura educacional, y manteniendo la estructura anterior, se fortaleció la formación de profesores en las “Escuelas Normalistas”, que provenían de las Escuelas de Preceptores, de mediados de siglo. Pasarán décadas, hasta que se consiga un primer “derecho” de todo niño y niña en Chile: La Ley de Instrucción Primaria de 1920.

Escuela pública chilena principios del siglo XX

Pasaron décadas, hasta que se promulgó la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, que aseguraba a cada niño y niña del país, 6 años de escolaridad obligatoria, gratuita y garantizada por el Estado. Era un enorme paso, muy tardío, pero al fin y al cabo, un paso. Se continuó con la creación de escuelas y colegios en Chile, se siguieron los pasos de antaño, siguiendo la tradición de Darío Salas y Abdón Cifuentes, tratando de romper lo bajo de las cifras. Veamos algunos datos: En 1875, Chile tenía 2.540.000 habitantes, tenía 818 escuelas con 65.875 alumnos; en 1920, Chile alcanzaba los 3.754.000 habitantes, tenía 3.148 escuelas con 335.047 alumnos. Se había avanzado mucho, pero no era suficiente, más aún con las enormes tasas de analfabetismo , que pasaron de 10 mil niños en 1875, a más de 400 mil en 1920.

Vendrán grandes cambios en los años posteriores, pero se seguirá con los mismos problemas estructurales de antaño, lejos de la calidad necesitada, y con una estructura social cada vez más excluyente y segregadora.

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Autor: Carlos Ruz F.

Matemático UC. Profesor de Matemática e Incipiente Investigador en Educación. Coordinador General de Fundación Maule Scholar. Columnista en EduGlobal, El Quinto Poder y El Mostrador. Gestor en Resultados de Aprendizaje Activo. Áreas de Interés: Segregación, Mejora Escolar, Inclusión Educativa, Políticas Públicas, etc.

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