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Un blusero más en esta selva de cemento… llamada Santiago de Chile.

Chile y el Triunfo de la Despolitización

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Han pasado pocos dias de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Chile, y más allá del triunfo relativo de Michelle Bachelet y el milagro logrado por Evelyn Matthei, es interesante analizar otros elementos más importantes y significativos para la sociedad chilena. Uno de los procesos más interesantes, es aquellos que vinculan la despolitización, la abstención y el voto voluntario.

Chile desde la época de la dictadura, vivió un intenso proceso de despolitización, en la cual, bajo la ideología neoliberal, se pretendió establecer en la ciudadanía la premisa que todo aquello que era político, era nefasto, y que los harían volver al caos social bajo el gobierno de Salvador Allende. Mediante el amedrentamiento psicológico a las personas, y con un fuerte régimen carente de libertades individuales y sociales, el país por más de 17 años entró en una fase de shock en el cual su fuerte tradición demorática, había quedado en el suelo.

Esto pareció cambiar a fines de los años 80 y principios de los 90, bajo con los gobiernos demoráticos de la Concertación de Partidos por la Democracia ( Ex Alianza Democrática) en los Presidentes Aylwin, Frei Ruiz-Tagle, Lagos y Bachelet. Un fervor entusiamos en los millones de chilenos cundió post plebiscito de 1988 y con la elección presidencial de 1989. Lamentablemente, con el transcurso de los años, esta ilusión del “arcoiris” y de una “alegría que ya vendrá”, quedo solo en palabras, y el pueblo fue transformado en esencialmente un mercado, donde lo único importante era el consumo, el PIB, las exportaciones, y el nivel socioeconómico. Los valores y principios, pasaron a un segundo plano, y el especial valor cívico de los años 70 y 80, fueron desterrados de la sociedad, en beneficio de quienes ahora controlaban el sistema impuesto por la dictadura, y que paradojicamente, lucharon contra ella.

Dentro la mediania de la década pasada, surgió el primer indicio que las cosas empezaban a cambiar, y una nueva generación de jóvenes vendrían a recuperar aquello que el mercado, y quienes lo controlaban, pensaron que estaba extirpado. Jóvenes que ya no creían en un modelo economico social, en que lo relevante solo era una apariencia, en el mero lucro, y en todos aquellos antivalores impuestos. Era el regreso de lo político, en su máxima expresión, y en ese volver, ya no se ajustarían a un modelo ni a la mentira que las “instituciones funcionaban”. Querían construir un nuevo Chile.

Todo esto se consolidaría con lo sucedido en los años 2010 y 2011, con un potente y renovado movimiento social de parte de los estudiantes secundarios, universitarios y trabajadores. Era lo que más tarde llamaria el sociólogo Alberto Mayol, ” El derrumbe del Modelo” y que describiría muy bien el historiador Gabriel Salazar, en su obra “Moviemientos Sociales en Chile”.

En paralelo a esto, los procesos electorales en Chile vivieron a excepción de 1989, una creciente abstención y alejamiento de las personas de los diversas elecciones sucesivas. Si la abstención en el plebscito de 1988 fue un 2.1% y en la elección presidencial de 1989 fue 5.1%, ya en la elección presidencial de 1999, entre Lagos y Lavín, alcanzó el 10%. Recientemente, en la elección de 2009, alcanzó un 13%. Con la inclusión del voto voluntario en 2012, en las elecciones municipales de ese año, se alzó a una sorprendente tasa del 59% de abstención, y con la reciente elección presidencial de 2013, se situó entorno al 51%. Dichas cifras, por un lado, muestran que existe una apatía sistemática en un proceso que se ha transformado en una rutina social, mas no en una de las diversas formas de ser parte de un sentir democrático social.

La inclusión del voto voluntario, ha traído que nuestro sufragio haya pasado a ser de tipo censitario y que quienes tienen más educación son quienes más participan. Para lo anterior, recomiendo leer la columna en El Mostrador de la destacada experta en opinión pública, Marta Lagos, denominada “La Elitización del Voto” (http://www.elmostrador.cl/opinion/2013/11/21/la-elitizacion-del-voto/).

Finalmente, hay que decir que el gran ganador y electo Presidente de Chile ha sido la abstención, con un 51%, y que esa efervecencia instalada por la Nueva Mayoría en relación a ese enorme apoyo popular, en realidad no es tan así, y que lo que más preocupa, es elegir a una próxima mandataria, que no cuente con el respaldo ciudadano adecuado, y que reste legitimidad a su gobierno.

Será un año 2014, interesante de analizar, más aun, cuando en el horizonte, los movimientos sociales acrecentarán con fuerza, su poder de cambio.

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Autor: Carlos Ruz F.

Matemático UC. Profesor de Matemática e Incipiente Investigador en Educación. Coordinador General de Fundación Maule Scholar. Columnista en EduGlobal, El Quinto Poder y El Mostrador. Gestor en Resultados de Aprendizaje Activo. Áreas de Interés: Segregación, Mejora Escolar, Inclusión Educativa, Políticas Públicas, etc.

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